Ya faltan escasos 14 días para que los guatemaltecos sepamos quiénes son los presidenciables y vicepresidenciables que se sacaron el «gordo» de 2007?
Son muchos los candidatos a saborear las exquisiteces del guayabal, pero no bastan para complacerlos en sus pretensiones de «sacrificarse por la patria» en la próxima jornada.
Las encuestas, en las que por cierto se nos hace cuesta arriba creer, no dejan de haber inclinado la balanza, al menos durante el alegre forcejeo de varios meses, a favor de los personajes de mayor relevancia que por la radio y la televisión nos hacen escuchar la musiquita del autobombo.
Decíamos en este espacio de LA HORA, en reciente oportunidad, que hay apatía respecto del evento comicial, pero a ratos notamos que el desgano ciudadano está disipándose poco a poco. Ojalá que en realidad cambie la situación y que los electores se sacudan la «modorra» para concurrir masivamente a las urnas, pero?, eso sí, con el discernimiento que se requiere para que no tengamos más farsantes, más desleales al pueblo, más estafadores de la democracia ni más corruptos como los que han mangoneado en las principales posiciones del gobierno nacional y del gobierno municipal en pasadas jornadas.
Meditemos bien el voto. No nos dejemos adormecer con los cantos de sirena. El voto es secreto y debemos depositarlo conscientemente en aras de la patria y no porque nos hayan sobornado con regalitos ni con sus sartas de promesas los mílites del partidismo que, a la hora de la hora, ya cuando van a horcajadas de las chambas, son como las espumas del mar.
Hasta hoy son tres (no más) los candidatos «viables» a la «presi» y a la «vice»: ílvaro Colom Caballeros, Otto Pérez Molina y don Alex Giammattei. El primero ha sido puntero a lo largo de la contienda, pero como que últimamente el segundo le ha venido haciendo cosquillas en los talones al compás de su cancioncita pegajosa «Mano dura, cabeza y corazón»? Al tercero, de un discurso tronante, bien timbrado, le pronostican buen número de sufragios. Habrá que esperar el desengaño del 9/9 para provocar alegría a unos y sollozos de tristeza a «muchos, muchos»?
La primera oleada podrá suscitar gritos de júbilo a los electos para la presi y para la vice; mas, en la segunda oleada es posible que el «éxito» se convierta en algo así como en un acto nugatorio. ¡En una victoria pírrica!
Ya sabemos que los que han quedado a la zaga son (no todos, por supuesto) los que se echaron al agua para servir de «relleno» a la hora del desengaño, ora para agregar «algo», aunque sea algo más, al currículum vitae (¡oh, vanidad de vanidades!) o, sencillamente, para echar «culas» a los que, mediante la negociación a la usanza de los mercaderes, piadosamente puedan tirarles algunas migajas para llenar las tripas del mal año. Lástima que el doctor Eduardo Suger y el coronel piloto aviador Héctor Rosales Salaverría no cuenten con suficiente caudal político para cantar gloria, ya que ambos tienen la pasta que se necesita para llevar la nave gubernamental a buen puerto.
Los aspirantes a las diputaciones al Congreso, a las alcaldías y a las concejalías también son muchos, y los huesos burocráticos no alcanzan para tantos soñadores. Los que pretenden la reelección, sobre todo si han cometido abusos; si han estrangulado a tirios y troyanos con los impuestos; si han transitado en las malolientes charcas de la corrupción o si han dado motivos para que campeen los «intereses creados», pues?, seguramente, se toparán con el santo de espaldas. Les dirán rotundamente ¡NO!!!
Lo deseable es que, con relación a las elecciones generales del mes entrante que parece estar corriendo a zancadas, todo pase sin que pase nada; es decir, sin que la sangre siga llegando al río?