Fue un degenerado mental que luego de haber violado a Lucía, una niña de 2 años de edad, la estranguló. A ese energúmeno nadie quería defenderlo por lo que se le asignó un abogado para que, de oficio, lo defendiera.
Ese abogado, recién graduado, vio la oportunidad de lucirse ganando un juicio que era, a todas luces, indefendible, pero el ganarlo sería de gran significado para su currículo.
Adujo que la niña Lucía era un ser humano subdesarrollado porque todavía no menstruaba, lo cual era un signo de que todavía no era mujer y que el violador, por lo tanto, no era un asesino.
El abogado acusador de ese energúmeno violador, era un hombre de experiencia, a quien era la primera vez que se le presentaba un caso de tan extrema crudeza y a ello se agregaba la desfachatez del joven abogado defensor. El experimentado acusador se preguntaba: ¿Será posible que este mi colega tenga una mentalidad tan materialista como para afirmar que no será sino hasta que la mujer ovule y que menstrúe y que tenga el busto desarrollado que se pueda asegurar que de verdad es toda una mujer?
Naturalmente el caso ha trascendido porque todos los padres racionales que en el mundo han sido, saben y sienten, en lo íntimo de su ser, la presencia y el valor de las potencialidades, de esos talentos inmateriales e invisibles que están ahí presentes, en el hijo niño, desde su concepción. Así lo sienten aun cuando de ello no se den cuenta cabal.
El no nacido es todo un hombre viviente, el grave error es considerar que el desarrollo físico es lo más importante y es por eso que se le resta importancia a la presencia de las potencialidades inmateriales. Una niña ya sea cuando aún no nacida, niña-embrión o niña-feto, o niña de 1, 2, ó 5 años que aún no produce óvulos ni suficiente cantidad de hormonas, es una niña completísima, muy normal y la sabemos y la sentimos portadora de todas las potencialidades de una mujer, aun cuando no funcione como una adolescente de 16 años que ya produce óvulos y que menstrúa y que tiene el busto desarrollado. Cualquier padre, aún el más materialista, sabe que esa su niña hija, es toda una mujercita muy completa a quien no le hace falta nada.
Ese padre, sin darse cuenta le está dando gran valor a lo que es la potencialidad. Las inmateriales e invisibles potencialidades son primero, el desarrollo de los órganos viene después.
Y así ocurre en todos esos niños que ahora, con ese aparato succionador patrocinado y distribuido por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social son aspirados y extraídos de la matriz de la madre embarazada. Ello es causa de profunda tristeza para todos los obispos miembros de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
Con este acontecer se está demostrando lo estrecho de una mentalidad materialista como la de los médicos succionadores que no atinan, y que se niegan a aceptar que esos niños feto, como los niños embrión, son seres humanos completísimos porque tienen todas las sabias potencialidades y los sabios talentos de que son poseedores todos los seres humanos desde el momento de su concepción.
El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social del Gobierno de d. í“scar Berger está patrocinando, con ese aparato, el asesinato de niños guatemaltecos que son todo potencialidad y talentos.