La importancia de cumplir la ley


Hace varios años comenté que no era necesario hacer más estudios de la realidad guatemalteca en cuanto a la educación nacional concierne. Todos sabemos los males que aquejan al sistema educativo y la gran mayorí­a de esos males están cubiertos por leyes. Pero, no se ponen en práctica acciones concretas para cumplir con tales leyes. Aquí­ va una muestra de la realidad que hemos sabido por muchos años.

Raymond J. Wennier

Guatemala es un paí­s con muchos niños de seis años o menos. De 0 a 3 años, suman 1,649.549 y de 4 a 6 años, son 1,185.513. Sumando las dos cifras llegamos a un 21.24% de la población total proyectada por el INE para el año 2007. El INE hace otra proyección de nacimientos para el 2007 de 434.775, lo que representa un 3.26% adicional.

La semana pasada escribí­ sobre la MUJER MADRE o la MUJER TRABAJADORA. He aquí­ las cifras para seguir analizando la discusión.

La tasa de fecundidad de la población urbana por madre es de 3.4 hijos y la de la mujer rural es de 5.2 hijos (Encuesta Nacional de Salud, 2002). Si esas madres de familia con ese número de hijos, también, por necesidad o por elección, quieren ser empresarias, es entonces de URGENCIA NACIONAL que exista un sistema que les ayude con la educación de sus hijos para que ellos tengan las mismas ventajas, desde el principio. Por ejemplo, los niños de seis años de edad, hijos de padres profesionales, han escuchado 30 millones de palabras más, que los niños de la misma edad, provenientes de hogares cuyos padres no son profesionales. Los niños, todos, tienen la necesidad de una alimentación correcta desde la concepción (cuidado del embarazo) para crecer fí­sica e intelectualmente bien desde el inicio de su vida. Desde el principio del proceso de crecimiento del niño, es necesario que las madres sepan cómo cuidarlos y cómo proveer las oportunidades de tener una estimulación temprana correctamente utilizada. Si no lo tienen, por la razón que sea, es necesario entonces que haya un sistema que les pueda ayudar.

Por de pronto existen dos programas que ayudan; atienden a las madres y a sus hijos de 0 a 6 años de edad. Estos son HOGARES COMUNITARIOS y CRECIENDO BIEN, ambos de la SECRETARíA DE OBRAS SOCIALES DE LA ESPOSA DEL PRESIDENTE. Sin embargo, a pesar de los grandes esfuerzos y de los óptimos resultados de estos programas, no tienen los recursos amplios, necesarios para mitigar las necesidades a nivel nacional.

La desnutrición crónica en Guatemala es un problema grave. Uno de cada dos niños menores de 3 años la padece (50%). En 83 municipios del paí­s (25%) es más del 65% de acuerdo al censo de talla de escolares del 2001. No basta darles comida porque son pobres, es darles la oportunidad de educarse y trabajar proyectos productivos a las madres de familia (lo que hace CRECIENDO BIEN) y de educar y alimentar balanceadamente a sus hijos de 0 a 6 años (lo que hace HOGARES COMUNITARIOS). La diferencia está en regalarles el pan o en enseñarles cómo hacer el esfuerzo de aprender el proceso de saber hacer el pan diferente.

La Ley de Educación 12-91 estipula la obligación del Mineduc de proveer una Educación Inicial, sin embargo, la cobertura de ese nivel no es atendida en un 78% lo que representa alrededor de 2,117.283 niños, según un documento de Unicef del 2007 (16% de la población global). Además el mismo documento indica que el número de establecimientos escolares para el nivel de Educación Inicial del Mineduc es cero.

Seguramente mis argumentos abogando por una mayor atención formal a la Educación Inicial y a la vez combatir la desnutrición, son sustentados por suficientes estudios que han costado millones de quetzales. Reitero, ¡basta de estudios! Lo que necesitamos son personas entendidas en la materia, básicamente EDUCADORES que pongan en práctica acciones concretas para cumplir con las leyes vigentes en Guatemala.

Si los pretendientes a gobernar Guatemala los próximos cuatro años quieren disminuir la desnutrición y dar oportunidades de educación a la mujer y a sus hijos, que se fijen en estos dos programas.