Luchemos por recuperar nuestra dignidad


La casta polí­tica aprovechándose que la mayorí­a de la población somos pasivos y hasta cierto punto indolentes, ha venido pisoteando nuestra dignidad, es decir, tratándonos con desprecio, sin ser atendidas justamente nuestras peticiones y desatendiendo nuestros planteamientos. No se si por traerlo en la sangre, porque mis maestros me lo inculcaron o por el conocimiento de hechos históricos, es que estoy convencido que el ser humano no debe agachar la cabeza en señal de sumisión o conformidad. No, no estoy haciendo un llamado a la rebelión o a la violencia, simplemente apelo a la conciencia ciudadana para buscar la forma de demostrarle a esa casta polí­tica entronizada en cargos públicos, que no somos tontos y que ya es hora que se respete nuestra dignidad.

Francisco Cáceres Barrios

De ahí­, que vuelvo a preguntar a los electores ¿qué van a hacer cuando tengan en sus manos la papeleta verde para elegir diputados del listado nacional o la celeste para hacerlo por los de su distrito electoral?, ¿sumisamente van a marcarla sobre un sí­mbolo partidario, aún sin saber quiénes son los candidatos?, ¿con ello van a consentir que sigan siendo 158 los dizque representantes, aun sabiendo que 60 son más que suficientes?, ¿dará su conformidad a la reelección de tantos diputados que lejos de cumplir con sus obligaciones han violado la ley y elementales normas de ética y buena conducta, como la de aquellos faltistas, viajeros y peor aún, los que amparados con el privilegio de la inmunidad califican de «persecución polí­tica» sus tropelí­as?

A lo largo de estos últimos cuatro años nadie me ha dicho estar contento, ni he notado algún interés de por medio para que el desastre del Organismo Legislativo siga ocurriendo, así­ es que si usted se cuenta entre los que nos repugna tan sólo hablar de un organismo que lleva varios decenios de ser una completa calamidad, ¿tranquilamente va a permitir pasiva y contemplativamente que su dignidad de elector siga siendo mancillada? Antes le conté que el 9 de septiembre voy a anular ambos votos y quisiera que cientos, miles y hasta millones pudieran contarse entre los que quisimos demostrar de esta manera nuestro absoluto rechazo a que nos sigan viendo cara de lo que no somos. Me dicen que hay gente, ¡mucha gente! que está dispuesta a defender su dignidad ciudadana y que si todaví­a les cabe alguna duda, van a necesitar la valentí­a de convocar a una consulta popular en la que podamos demostrar democráticamente que la mayorí­a estamos hartos y cansados de que lo justo y equitativo siga siendo lirismo en nuestro paí­s. Estimado lector, por favor, piense y razone su voto antes de emitirlo, analice mi propuesta y verá que es una forma válida de hacer algo por recuperar nuestra dignidad. Está en su derecho anular su voto para elegir diputados.