Héroes anónimos


Hace pocos dí­as tuve el agrado de ver en la página de un matutino una fotografí­a comentando la entrega de la Condecoración Pedro José de Bethancourt a tres distinguidos colegas, más bien yo dirí­a sabios guatemaltecos, los doctores Moisés Behar, Fernando Viteri y Carlos Tejada Valenzuela. Por un error al doctor Carlos Tejada V. se le menciona como al doctor Benjamí­n Torún otro renombrado sabio guatemalteco que merece, como ellos, si es que no la ha recibido ya, la orden mencionada. El mérito es alusivo a los trabajos que condujeron a la formulación de la Incaparina, esfuerzo que fue posible gracias a la conducción de otro sabio más: el doctor Ricardo Brezan, galardonado anteriormente con la Orden del Quetzal.

Mario Castejón

No se menciona en esta publicación al doctor Guillermo Arroyave Borges, otro más de ese grupo de cientí­ficos que trabajó por años en la adición de vitamina A al azúcar para prevenir su deficiencia que puede conducir a trastornos visuales e inclusive la ceguera.

Al doctor Moisés Behar lo conocí­ por su connotación cientí­fica desde mi época de estudiante, el doctor Carlos Tejada Valenzuela fue mi maestro y uno de los mejores que tuve. A Fernando Viteri lo traté por muchos años y es el autor de un maravilloso trabajo que da a conocer que el campesino pobre en Guatemala rinde menos y vive menos debido a sus carencias nutricionales las cuales al ser superadas lo hacen ser un hombre productivo y con más deseos de vivir. El doctor Benjamí­n Torún trabajó también por años en los esquemas de tratamiento para los niños desnutridos severos a nivel hospitalario, particularmente aquellos que presentan complicaciones tan frecuentes en ese estado.

A propósito recuerdo una anécdota surgida durante la Reunión Consultiva Centroamericana en octubre de 1974 convocada para revisar el contenido curricular de las residencias de Pediatrí­a en Centro América, con el fin de mejorar la atención a la niñez. El doctor Behar, entonces director del INCAP, pronunció la Conferencia de Apertura relacionada con el tema de la desnutrición, fue en un hotel de Ciudad Vieja, de Antigua. Al terminar su exposición el recordado y querido amigo, doctor Gustavo Castañeda me dijo al oí­do: «Al escuchar a este hombre y su nivel cientí­fico uno puede decir con orgullo a cualquier extranjero: En mi tierra el talento es peste».

Del doctor Behar sé que vive retirado en Brazil dedicado a cuidar nietos y orquí­deas. El doctor Carlos Tejada Valenzuela, Pilo para sus colegas y alumnos, vive retirado en Guatemala, la última vez que lo vi me contó que se dedicaba a mejorar la raza de ganado Hereford.

Fernando Viteri es actualmente profesor de Nutrición en la Universidad de Berkeley en California, donde ha sido apreciado y ha recibido honores como exponente de su alto nivel académico, su modestia, simpatí­a y don de gentes sin duda han cautivado al mundo cientí­fico de aquella Universidad.

Del doctor Guillermo Arroyave no sé qué ha sido de su vida, pero no dudo que aunque retirado del INCAP continúa siendo un hombre productivo.

El doctor Bressani, ya lo dije anteriormente, continúa activo como profesor de la Universidad del Valle en temas relacionados con las ciencias de la alimentación. También sé que dedica parte de su tiempo a mejorar la calidad de quesos, que de hecho ya son estupendos, parte de una industria familiar conocida en el medio.

Benjamí­n, Benny Torún, es más o menos mi contemporáneo, un poco más joven, vive en Guatemala y sé que está activo al frente o colaborando con una Fundación que trabaja en relación al tema de la nutrición.

Todos los mencionados con excepción de Benny Torún son mayores de 70 años, todos también sin excepción tienen sus mentes abiertas y su inteligencia más brillante que nunca a lo cual se ha sumado la experiencia de una vida. Estoy seguro que si el próximo gobierno los llama a colaborar en una Comisión para establecer la Polí­tica Alimentario Nutricional del Estado que en este momento no existe, a sabiendas que es un tema harto difí­cil y de largo plazo, que implica cambios generacionales en el modelo socioeconómico, aceptarí­an gustosos porque además de médicos y sabios son patriotas. Para terminar, todos los mencionados son héroes anónimos, hombres que le han dado gloria a Guatemala y merecen cualquier reconocimiento y mucho más.