Como si todo fuera color de rosa se renovó el pleito entre el Presidente y el Alcalde. El tiempo de acceso a la ciudad de los vehículos pesados se ha vuelto una edición más del espectáculo en donde los que se supone debieran dar muestras de cordura, tacto y de buen gobierno desperdician valioso tiempo en exhibir un pueril pleito personal, con el que la población lleva cuatro años de salir perdiendo. ¿Es que tanto cuesta sentarse a la mesa de discusiones con ’terroristas’ cuando ambos han gobernado con ellos?
Su Muni la emprendió contra el transporte pesado diciéndoles cuanta grosería ha querido, les rechazó cualquier gestión, cosa dispar con la contemporización que ha mantenido con los del transporte urbano y extraurbano, los escolares, los taxistas y cuantos más siguen entrampando el libre flujo de vehículos en nuestras calles y avenidas. Por ello no les quedó más remedio que recurrir a las ’medidas de hecho’ hasta lograr el éxito parcial que provocó el haber enarbolado la ’camisa negra’ en señal de protesta por el atropello a su autonomía. Así fue como las diferencias entre Arzú y Berger hayan pasado a la categoría de pleito judicial, olvidando que el pueblo lo que menos quiere es más del estéril circo, sino prontas y eficaces soluciones para movilizarnos en una ciudad cada vez más abarrotada de vehículos, de contaminación y de obstáculos para circular libre y rápidamente.
Al fin de cuentas ¿qué importa lo que digan las leyes de jerarquía inferior a la Constitución si no se respeta la obligación fundamental que tienen los municipios y toda entidad descentralizada o autónoma de coordinar su política con la general del Estado y, en su caso, con la especial del ramo a que correspondan? En vez de PLEITOS, los gobernados quisiéramos ver ACCIONES para realizar el anillo metropolitano; sincronizar todos los semáforos de la ciudad capital; hacer estacionamientos en sitios estratégicos para que no sólo resuelva esta carencia, sino genere beneficios económicos a la entidad que los maneje; poner en cintura al transporte colectivo de pasajeros para que no siga siendo el ¡peor del mundo!; desarrollar coordinada y masivamente una campaña educativa y formativa para los conductores y peatones para prevenir accidentes; que los agentes policíacos no se concreten solo a poner cepos, sino a velar porque todos cumplamos con la ley y el reglamento de tránsito.
Cada vez se hace más notorio que nuestros funcionarios públicos siguen si entender que lo que se persigue con el ejercicio democrático de llevarlos a ocupar cargos públicos, es para servir a la comunidad y no a servirse de ella o para dilucidar problemas personales. ¿De qué nos sirve tanto pleito si nos tardamos una hora para atravesar la ciudad?