«Contribuid al cambio. Provocadlo».
Jerry Rubin
Hace un año mi hijo Andrés Alejandro viajó a Calgary, Canadá, a través del programa de intercambio Four Directions, que dirigen los señores Diana y Alfonso Muralles. Allá tuvo la oportunidad de convivir con la familia del señor Gordon Dalke y platicar sobre Guatemala.
Al paso de los meses, hemos valorado que si bien la práctica de otro idioma fue el motivo inicial, las vivencias y madurez, unidas a la calidad humana de las personas con que compartió en Calgary constituyen para él en este momento un gran tesoro para el resto de su vida.
Viajar por Guatemala ha sido parte de la vida de nuestra familia por nuestro trabajo como comunicadores sociales y promotores culturales, pero también porque hemos aprendido a disfrutar de las costumbres y tradiciones de las comunidades del interior del país, de sus bellezas naturales, de su comida y por supuesto de la convivencia con la gente.
Desde hace unos días se encuentra en Guatemala Taylor Dalke, el hijo del señor Gordon, quien junto a Andrés han viajado por los tradicionales centros turísticos, participando de las ceremonias mayas en Chichicastenango. Incluyendo las paradas para comer en sitios como el restaurante Katok, Chichoy y el Hotel Santo Tomás.
Igualmente volaron a Tikal para escuchar de un guía la historia de la construcción de esos maravillosos templos mayas, subir sus escalinatas y retornar cargados de una nueva energía.
Por supuesto visitaron Antigua Guatemala, escucharon la marimba, caminaron por sus calles empedradas, visitaron el museo del Libro Antiguo, el de Armas y la Casa Santo Domingo que guardan nuestra historia colonial.
Estuvieron en las orillas del lago de Atitlán, contemplando su majestuosidad y compartiendo con la gente del lugar comprando textiles. Pasearon por la reserva natural Atitlán del Valle de San Buena Ventura y el museo de arqueología subacuática en Atitlán, del hotel Posada don Rodrigo, recorrieron de arriba abajo la Calle Santander y observar el rojo sol cayendo al horizonte, mientras las gotas de sudor recorren su cuerpo y el agua templada, de las enormes olas que se quiebran en la playa de arena negra del puerto Quetzal, mojan sus pies, será seguramente, un recuerdo inolvidable para Taylor. Quien pronto retornará a su país.
Su visita nos ha permitido ver con otros ojos y revalorar esas maravillas que siempre hemos admirado en nuestra querida Guatemala. Una experiencia diferente.