Sorpresivamente, cambios hay


Regresar a La Hora es reconfortante. Con satisfacción fui llamado a integrar el foro de notables para integrar la comisión de agua y medio ambiente, de CALAS. Imagí­nese, estimado lector, después de tanto leño, ahora se me atribuye un mérito del que no creo ser merecedor.

Carlos Asturias

Leer que el señor Rector de la Usac dio directrices para la votación es aún más alentador, lástima que no resaltó la obligatoriedad que la Constitución fija y que no podemos eludir. Si él se tomara la molestia de consultar con su cuerpo legal, encontrarí­a que solo con el uso abusivo de los tres artí­culos, el 44, 175 y 204, se pasan la Constitución por el arco del triunfo, como í“scar Clemente suele decir.

Lo digo y lo repito, La Hora es el medio escrito que no pone cortapisas, llamando al pan, pan y al vino, vino y mientras no se renueve cualquier ley que contradiga su espí­ritu es nula IPSO JURE.

El órgano que el señor Rector preside para mostrar la claridad de las elecciones, adolece del error de que ninguna ley debe contradecir los conceptos de la misma. Los ciudadanos comunes queremos nombres y aportes de los que patrocinan o sólo está sesgado en determinada dirección.

Aparte de los gobernantes en turno, los ciudadanos tenemos derechos adquiridos, ¿si no sabemos quiénes son los corruptos cómo podemos votar?

Quisiera recordar al Sr. Rector como alguien que no hací­a polí­tica partidista y darle un giro de 180 grados a esos malévolos intereses personales con la claridad necesaria. Le recuerdo que fui obligado a renunciar de la dirección del Centro Universitario de Petén, precisamente por esa realidad; lo que veo ahora me deja perplejo y asustado.

Jamás he servido de borrego y menos he apañado suciedades, si no que lo diga Serrano con mi fuerte oposición a sus descabelladas intenciones de enriquecimiento, comprando votos del más cochino de los congresos.

Ningún empleado público en el uso de sus atribuciones puede practicar la polí­tica partidista a menos que solicite permiso para retirarse momentáneamente. Leer reconfortantes artí­culos como el de la excelsa escritora Margarita Carrera en donde acusa a poderes económicos de mandar a eliminar a Castillo Armas, quien se dio cuenta que era sutilizado por el poder económico, no puede ser más deprimente. No ha tenido respuesta alguna. Las roscas de poder no dejan ver más allá de lo que quieren se vea, razón que llevó a Serrano al poder y a la UCN al control del Congreso más corrupto, nunca igualado.