Constantemente escuchamos que algunas mujeres dicen «me discriminan», «no me dejan participar», «los derechos de la mujer», «la equidad de género» y «estamos en una sociedad desigual y machista». Continúan diciendo que son los hombres los que no permiten a las mujeres participar en las mismas actividades que el hombre hace y por eso no pueden progresar las mujeres. Dicen que quieren ser «iguales» a los hombres. Me imagino entonces que ser igual al hombre, es NO tener niños porque el hombre no puede tenerlos. Es tal vez esta razón por la que el presidente del Gobierno Español, señor Rodríguez Zapatero dice: «Para seguir progresando, España necesita más FAMILIAS y con más hijos». Sigue diciendo: «Cada familia con residencia legal en España recibirá 2,500 euros por cada nuevo hijo nacido en España, con el fin de impulsar la baja tasa de natalidad» (La Hora, 3.7.07).
¿Será entonces el querer tener niños el resultado de un acto de amor, o será un negocio que continúe con el concepto y la actitud de libertinaje iniciados paulatinamente en los años 60 hasta llegar a ser un cambio generalizado en la sociedad? Se demuestra lo anterior por lo más de 20 tipos de familia de lo que hoy día hablan los sociólogos en las sociedades «modernas y adelantadas». Basado en esto, hay dos términos que quisiera abordar con más atención: PROGRESAR y FAMILIA.
Parte de lo que entiendo por PROGRESAR está dividido en dos partes. a. Individuo, mujer en este caso y b. Decisión, ser o no, madre de familia. Si en el inciso b. decide ser madre entonces hay que tomar en cuenta otro significado de la palabra progresar que tiene que ver con la OBLIGACIí“N de ayudar a sus hijos a PROGRESAR. En ningún momento estoy olvidando al padre de familia en esa ecuación. Por eso es la FAMILIA el centro de la discusión.
¿Cuáles son las estadísticas acerca de la «familia» en Guatemala? ¿Cuántas están desintegradas por la migración de uno de sus miembros a otro país? ¿Cuántas familias están rotas por un divorcio y por qué? ¿Cuántas mujeres sufren violencia intrafamiliar? ¿Cuántos hombres tienen dos o más «esposas? ¿Cuántas mujeres tienen un embarazo no deseado? ¿Cuántas niñas tienen un embarazo temprano no deseado? ¿Qué nivel promedio de escolaridad tienen las mujeres en Guatemala?, ¿Cuántas mujeres profesionales con estudios superiores? Muchas y diversas son las preguntas y vergonzosas las respuestas.
Mi preocupación se basa en la opción de ser madre de familia, con la obligación de formar a sus hijos ayudándolos a crecer adecuadamente en forma integral, cabeza, corazón y cuerpo desde la concepción o será que el tener un hijo es únicamente «otro hecho», dar a luz, en la vida de una mujer que al cabo de unos meses de darle atención al recién nacido, regresará a su vida de «mujer profesional». En la mayoría de estos casos, son empleadas domésticas quienes se encargan de la crianza de los niños y si no hay un balance de tiempo de calidad que la madre dé a sus hijos, me preocupa el futuro de esos niños.
Está demostrado que la inteligencia emocional, tarea materna básica, es más importante especialmente en los primeros seis años de edad; más importante que la parte intelectual/académica, a pesar de toda la mercadología esforzándose en convencer a los padres de familia para que sus hijos ingresen a un centro desde los seis meses de edad. De nuevo entra el factor de la unión familiar en el proceso de formar un hijo. Padre y madre deben compartir las obligaciones que implican procrear y formar una familia.
Es legítimo que el ser humano quiera ir de la simple satisfacción de sus necesidades básicas a la obtención de mayores comodidades y bienes materiales. Sin embargo, hay que pensar en prioridades y la formación de los hijos para el futuro que les tocará vivir es primordial y no todo está basado en el bienestar material. No hay que quitarles los obstáculos del camino, hay que enseñarles a superarlos.
La población de Guatemala es joven y la proyección de crecimiento poblacional para la próxima generación es seguir teniendo niños porque hacia eso apunta la formación recibida. Sin embargo, si se continúa hablando de que la mujer ha de ser empresaria, comerciante, profesional, en fin algo diferente a ser madre, es preocupante pensar, que de no conciliar ambos aspectos, madre/profesional, madre/empresaria, madre/comerciante, la FORMACIí“N de los niños de toda una generación está en grave riesgo. De no cambiar las tendencias actuales, por necesidad o por elección, pueden convertirse en megatendencias societales y con mayor razón es necesario y urgente que el Mineduc dedique más presupuesto, más capacitación del recurso humano, más cobertura, al nivel de educación inicial para que la generación futura tenga la formación integral como ser sistémico. Hay que pensar que las acciones puestas en práctica hoy, afectan el futuro. ¿Cuáles serán las prioridades de la mujer? ¿Ser madre, tener hijos? ¿Ser profesional, tener mayores ingresos, más bienes materiales? Finalmente, ¿Cuál es la base de la sociedad?