En agosto


Una de las cosas que más me gusta de agosto es el Festival del Centro Histórico porque una parte de la zona 1 se vuelve un escenario, porque la cultura, un derecho negado para la mayorí­a de la población, se democratiza y porque el talento de las y los artistas se hace evidente.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

Lecturas de poesí­a, música, teatro, danza, la Plaza de la Constitución repleta de ventas de libros, no del todo en oferta, pero bueno, al menos a la vista, comparsas, performances, las playeras unidas que cuelgan del Palacio de Correos, el Encuentro de Arte Comunitario organizado por Caja Lúdica, que no sé bien si forma parte o no de esta fiesta, pero que fue algo maravilloso, por reunir a artistas de tantos puntos de Guatemala.

La presentación de Qak’aslemal el documental del cineasta Alejo Crisóstomo sobre Guatemala y la presentación del Cuarteto Contemporáneo de Cuerdas en el Palacio Nacional de la Cultura dándole sonido a esta poesí­a visual. La generosidad de algunos artistas como Paulo Alvarado por ejemplo, siempre apoyando los esfuerzos de otros, sabiendo compartir su talento.

Tanto esfuerzo, tanto arte y sentimiento aglomerado en un espacio que muchos desprecian, seguro porque no conocen, un espacio que también reúne a mucho polí­ticos en edificios preciosos con ecos de mentiras, el jing y el jang de la histórica zona que inspiró a Asturias, a Milla y muchos más.

La feria de Jocotenango, la fiesta de la Virgen de la Asunción, chupetes, algodones, garnachas y buñuelos, los juegos mecánicos a los que nunca me subiré por precaución o por cobardí­a, el tiro al blanco con muñecos que bailan canciones gruperas, el sincretismo de pueblos, palpable y en momentos contagioso.

Sí­, una de las cosas que me más me agrada de este mes lluvioso es sin duda esa fiesta, la cultural, la que invita a caminar por el Centro, a conocerlo y reconocerlo, a buscar en las ventas de libros usados, a sentarse por un instante en una banca frente al portal, lustrarse los zapatos, verse dibujado a lápiz y de pronto descubrirse en ese papel de otra manera.