A apenas 58 días de que las elecciones generales se efectúen, el país sigue dando tumbos, como nave sin rumbo. Con problemas graves que necesitarían de una intervención mayor, pero que quienes actualmente dirigen al país y quienes pretenden dirigirlo están muy lejos de la calidad de cirujano necesaria para hacerla exitosa. Al contrario, pareciera que los herederos directos de Calligeris, quienes prácticamente han mantenido el poder desde 1954 y quienes se han encargado de saquear al país, de venderlo y entregarlo ramperamente a los intereses de su clan nacional y de los intereses extranjeros, se han acostumbrado tanto a que este país lo traten como su personal propiedad, que se preparan para permitir que la «fiesta cívica» les extienda por otros cuatro años, la libertad de seguir con el inmoral saqueo.
Y así, como su abuelo, el traidor Calligeris quien no solamente se convirtiera en servil instrumento de los intereses de esas oligarquías, sino llegara al colmo de implementar un nuevo Código Petrolero que escrito en inglés firmara para que se convierta en Ley de la República; así con la misma desfachatez, sus herederos, recogiendo migajas como Judas cobrando las treinta monedas por su infame traición, entregan las riquezas del país a la voracidad de los inversionistas extranjeros, quienes ni lentos ni perezosos se acogen a las leyes que firmadas por los miembros de su clan, entregan las riquezas guardadas en las entrañas de esta Patria que nos pertenece a todos.
Pero para ello no es suficiente. Todavía hay mucho que sacarle a este país. Todavía no han llegado al final de la entrega y como nuevos descendientes del asesino Calligeris, requieren su parte del botín. No contentos con lo que les ha correspondido a sus padres, desean más y se aprestan a cobrar la parte de esa riqueza, que supuestamente les pertenece. Y, ¿Cómo lograrlo?… muy fácil: ¡manteniendo el poder! Y a esa tarea se dedican con el mayor empeño. Utilizando los dineros que son del pueblo. Haciendo uso de las donaciones que les hacen quienes desean mantener, y aumentar, los privilegios obtenidos, a costa de la miseria de todo un pueblo.
La maquinaria de poder que han mantenido y mantienen, la engrasan, utilizando ahora los recursos tecnológicos con los que venderán a una población ilusa, la sensación de la «pureza y transparencia» del evento electoral. Condiciones que serán avaladas por los cientos de «observadores» internacionales, que servirán de testigos de que el fraude lo legalizan con su presencia.
En los Estados Unidos de América, el primer lugar en el que utilizan esta «técnica», algunos estados rechazaron, mediante lo que se llamó HAVA (Ele American Vote Act), la computarización de las mesas receptoras de votos, declarando que aún el conteo «voto a voto», sigue siendo el más eficiente y democrático método para validar la voluntad del pueblo y que al contrario el financiado por el Gobierno Federal, era simple y sencillamente la manera más fácil de robarse las elecciones. Habiendo sido exitoso el fraude, duplican su eficiencia, aplicándolo en otros países, siendo el último México, en el que imponen a un Presidente ilegítimo.
Claro que todos los alimentos son, para inducir a su compra, adornados con «toppings» que los hagan más apetecibles. Así estas apetecibles coberturas son proporcionados por la prensa y las encuestas, que se encargan de «darle emoción», a la carrera electoral. Emoción que, como en una carrera de caballos, van preparando la opinión pública para aceptar el «cerrado final», que justifique el triunfo de su equino.
Para ser al final más claro, los nietos del traidor y entreguista Calligeris (el nombre codificado que le diera la CIA a Castillo Armas), se aprestan a mantener «a como dé lugar» el poder que les garantice continuar con la piñata.