El martes a las 0 horas, el Tribunal Supremo Electoral, conforme a la ley, cerró la inscripción de candidatos a la presidencia, vicepresidencia, diputaciones y alcaldes con sus respectivos concejos municipales que, de acuerdo con estimaciones aproximadas podrían alcanzar más de 3 mil aspirantes a diversos cargos de elección popular.
«Hagan su juego, señores, que la lotería va a comenzar; pruebe su suerte»… Este es el grito de batalla que escuchamos en las loterías de pueblo y ferias que se dan en todo el país. Una tradición que incluso a los de la «tercera edad» nos evoca momentos felices y aún hoy día es la alegría de adultos y niños.
Las elecciones generales son una especie de lotería que tiene muchas similitudes con la tradicional de las ferias, aunque, por supuesto no es nada alegre, ni menos aun, oportunas para guardar en nuestros corazones, entre las similitudes está el que las papeletas electorales son como los cartones del juego, aunque con símbolos distintos. Ahora se escucharán gritos como: «la palomaaa» «el puñooo», «la ruedita de colores» la «casita», «el sol» y así sucesivamente. En lugar de apuntar con maicitos las figuras que se cantan, se apuntarán con votos y al menos dos de los jugadores, el 9 de septiembre gritarán «loootería» y como el premio no puede dividirse por tratarse de una guayaba de oro, tendrán exclusivamente los dos ganadores que efectuar otros juego para que uno solo se lleve el codiciado premio, que lo compartirán con amigos, financistas, correligionarios, compañeros, parientes políticos y consanguíneos y muchos más, hasta donde el premio alcance.
Y el juego de la feria chapina habrá terminado y volverá dentro de cuatro años con la misma cantaleta, pero sin el colorido y el regocijo que nos da la otra, la de la ingenua celebración pueblerina.
Tras esta divagación que nos provoca la aproximación del evento electoral y la certeza de las candidaturas que el Tribunal Electoral confirme, empieza una etapa que lastimosamente viene precedida de mucha violencia, de acusaciones y fricciones entre los contendientes lo que deja aun más decepcionado a un pueblo condenado a seguir cometiendo errores y a no tratar de buscar en la historia el fundamento para cambiar las cosas. Habrá votos y ganadores, que tendrán en sus manos el camino de 4 años que debe seguir el país. Antes de que miren hacia delante, les ruego que vuelvan sus ojos al pasado reciente y encuentren a un Serrano, un Portillo, un Cerezo, seguidos por la corrupción, la mentira, el robo descarado, la impunidad absoluta, el crimen organizado, la inseguridad, el narcotráfico, la pobreza creciente y el despojo de la dignidad y la esperanza de un pueblo que aún cree. Por favor, vuelvan sus ojos atrás y ya no castiguen a Guatemala…