Apuntes sobre la juventud y la polí­tica.


«Todo parece indicar que a medida que trascienden las libertades teóricas, se desvanecen las libertades prácticas»

Gerson Ortiz
lahora@lahora.com.gt

Uno de los sí­mbolos que parece haber «resurgido de las cenizas» es la famosa «A» encerrada en un cí­rculo, el cual representa a la anarquí­a.

Anarquí­a es un término que podrí­a erróneamente vincularse con el anarquismo. El primero no es la concreción del segundo, sino el desorden en que incurre un grupo por la ausencia del poder público, por falta de autoridad la cual puede considerarse corrompida o equivocada.

Una situación caótica o de desorden puede llamarse anárquica. Rodrigo Borja en su Enciclopedia de la Polí­tica señala que «la ausencia de leyes o la falta de respeto a las existentes, que anonada los parámetros más elementales del comportamiento social y personal, es la antesala de la anarquí­a»

El anarquismo, por su parte refiere una doctrina polí­tica que sostiene como base ideológica la abolición de la autoridad de la autoridad pública para que surja el estado libre «en el que el único gobierno legí­timo reconocido es el de cada individuo sobre sí­ mismo», cita Borja.

A lo anterior se agrega que el anarquismo propone una actitud de rebeldí­a del hombre contra el estado y contra el poder polí­tico, «el hombre ve al Estado como una amenaza contra la libertad de las personas», sin embargo todo parece apuntar a que lo anterior responde a una actitud normal del í­mpetu de la juventud.

Debido a que el concepto libertad es muy amplio, podrí­amos citar la definición de Jean-Jacques Rousseau que afirma que el fin primordial del Estado es el de preservar la libertad e igualdad. «Sin igualdad no puede haber libertad»

En el paí­s no existe la igualdad económica o social puesto que la riqueza está arrinconada en un sector minoritario, si aplicamos la afirmación de Rousseau la libertad no existe, pues tampoco la igualdad.

Sin embargo no se puede pretender «recuperar» la libertad a través de la abolición del Estado (como sugiere el anarquismo), al contrario, es preciso recuperar el estado para garantizar la libertad a través de la implementación de polí­ticas de igualdad.

No vaya ser que el anarquismo sea sólo una forma alternativa del neoliberalismo, el cual entre otras cosas exonera al derecho de propiedad privada de responsabilidades sociales y restaura el individualismo.

Es necesario estatificar los servicios públicos como salud, educación, entre otros para que las mayorí­as tengan acceso a ellos y el Estado cumpla con su función. No es prudente concebir como libertad el simple hecho de elegir, sino como un derecho colectivo y no individual.