Otro incendio en La Terminal


La que presenta el Diario La Hora en su portada del dí­a martes 19 de junio de 2007 es una dramática y muy bien lograda fotografí­a de Jorge Sente, la cual lleva como tí­tulo del pie de foto: Pavoroso incendio.

Roberto Arias

La nota dice: «La Terminal de la zona 4 de la ciudad capital (con esto se refiere al enorme y principal mercado y terminal de autobuses de la ciudad de Guatemala) nuevamente fue consumida por las llamas; hoy en la madrugada los cuerpos de socorro debieron utilizar todos sus recursos para intentar sofocar el siniestro. Al final no hubo ví­ctimas humanas, pero las pérdidas materiales se calculan en un millón de quetzales.» La noticia, escueta y sin inclinación, como debe ser, se encuentra en página 12.

La llamada Terminal de buses de la Capital de Guatemala, es un sitio que consta de ?según Santos Pérez, bien entrenado encargado de mapas del Catastro Municipal y, por ende, sumamente reacio a proporcionar datos exactos, 12,404 metros cuadrados?, según otra fuente consultada son más o menos 68,800 metros cuadrados (unas 8-10 manzanas) de terreno en una zona que otrora fue un bellí­simo bosque salpicado de lagunetas denominado «La cipresalada» por su cantidad de cipreses, a donde los niños, jóvenes y adultos de la época iban a volar barriletes o papalotes, a jugar «barra» (una especie de soft ball), base ball, bicicletear, jugar «tenta» y/o a divertirse al aire libre de la manera sana, como se acostumbraba antes en Guatemala… antes de que se robaran todas las áreas verdes o pulmones de la capital. Ahora hay «Pasos y pedales» y multimillonaria propaganda diaria para darle atol con el dedo, por medio de lavativa, a la esquilmada ciudadaní­a guatemalteca.

Ese precioso bosque, dentro del cual pasaba el ferrocarril dejando a su paso su lastimero aullido y su alegre estela de humo de carbón mineral, fue talado para construir, alejado del centro de la ciudad en esa época, el mercado más grande de Centroamérica y la terminal de autobuses de mayor envergadura, donde estacionaban casi todos los autobuses que vení­an del interior de la República. En La Terminal, dicen, es en donde se mueve la mayor cantidad diaria de dinero en todo el paí­s.

Actualmente el valor del terreno de La Terminal es, para mí­ en este momento, incuantificable, pero seguramente suma en valor real muchas decenas de millones de dólares estadounidenses, especialmente porque es colindante con lo que podrí­amos llamar un complejo de zonas (4, 9, 10, 13 y 14) metropolitanas en donde la propiedad se cotiza a precios más altos que en la Costa Azul o Nueva York, según expusieron algunas publicaciones hace pocos años.

Lo cierto es que corre el fuerte rumor de que los constantes incendios en La Terminal se deben a que existen intereses muy fuertes para que este espacio sea desalojado por los habitantes-vendedores de ese microcosmos, con la finalidad de que personas que han permanecido detrás del poder en la municipalidad de Guatemala por más de veinte años, puedan realizar los negocios sucios o robos descarados que están acostumbrados a realizar por medio de «privatizaciones» y métodos más atrevidos.

Hay quienes aseguran que el área de La Terminal ya está negociada entre los «privatizadores» que pidieron hace 20 años «Una oportunidad». Vea el lector con sus propios ojos los resultados.