Una campaña con limitado entusiasmo


Cuando uno piensa cómo ha sido el ambiente electoral en ocasiones anteriores a poco más de dos meses de las elecciones, tiene que reconocer que vivimos un proceso poco común porque no existe ni el interés ni el apasionamiento que se ha observado anteriormente. Acaso el factor más importante es que ahora nadie ha tratado de generar un voto de castigo que ha sido el gran motivador de los procesos del pasado, toda vez que en Guatemala los electores somos más dados a votar contra alguien que a favor de alguien y ahora que no está tan marcada esa tendencia baja el interés y la campaña parece más chata y desteñida.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Quien hace esfuerzos denodados por alborotar el cotarro y cambiar la dinámica del proceso es, sin duda alguna, el general Otto Pérez Molina que mantiene una campaña no sólo masiva sino también agresiva, propia del esfuerzo que realizan por situarlo como el hombre de carácter para enfrentar las dificultades de un paí­s en anarquí­a. Sin embargo, las más altas autoridades del paí­s han señalado que en el tema de la violencia actual puede haber algún interés polí­tico determinado y eso ha obligado a las fuerzas del Partido Patriota a reclamar al Vicepresidente y a interrogar a los funcionarios de la Secretarí­a de Asuntos Estratégicos, para ponerlos en entredicho y así­ desvincularse del tema.

Pero es un hecho que la nota destacada de este proceso ha sido el factor de la violencia, tanto la que afecta en general a la población como de manera más especí­fica la que se ha dirigido en contra de los polí­ticos a lo largo y ancho del paí­s. Me atrevo a decir que de no ser por ese factor, el de la violencia, el ambiente electoral serí­a definitivamente muy tranquilo, sin confrontación directa entre los contendientes porque se ha marcado una pauta importante al no caer en provocaciones y apartarse de los ataques personales, no obstante la virulencia de las campañas negras que alguien se encarga de propalar utilizando Internet como instrumento.

La presentación de planes de trabajo es algo que resulta importante y que debiéramos los ciudadanos de considerar con más seriedad y detenimiento porque especialmente en los casos en que los mismos son formalmente presentados y puestos a disposición del electorado, hay que ver que se convierten en la parte medular del mandato que hemos de otorgar en septiembre a quienes resulten electos. Yo pienso que es bueno desmenuzar los planes, leerlos detenidamente y considerar que los mismos no son simplemente un instrumento de propaganda sino que son el centro del compromiso que los polí­ticos adquieren con la gente y que el dí­a de mañana nos darán armas para exigir su cumplimiento.

Algunos comentaristas han menospreciado la importancia de los planes por considerar que siendo tan abultados y complejos nadie los va a leer. Es deber y obligación principal de los que presumen de ser orientadores de opinión el análisis de tales instrumentos para irlos desmenuzando ante la población, sobre todo con la idea de que el dí­a de mañana, los electos tienen una obligación que cumplir y que si la misma está plasmada documentalmente, es más fácil su exigencia.

Si lo único que puede alterar este ritmo de campaña es la violencia, ojalá sigamos con una campaña chata y hasta aburrida porque lo que el paí­s no necesita es más desgaste causado por las acciones de los criminales que quieren seguir mamando y bebiendo leche.