El partido de la impunidad organizada


Ayer el Frente Republicano Guatemalteco fijó su postura respecto a la CICIG en una exposición que hizo el diputado Jorge Rí­os Castillo, quien en alusión a La Hora dijo que lamentaba que medios «que se dicen defensores de la libre expresión del pensamiento», se atrevan a afirmar que ellos están en contra de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala por sus ví­nculos con grupos clandestinos.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

En La Hora no nos decimos defensores de la libre expresión, sino que la practicamos simple y sencillamente. Por ello es que el diputado Rí­os encontró en nuestras páginas espacio para expresar el criterio de su partido, puesto que no publicamos sólo lo que está de acuerdo con nuestra lí­nea editorial. Pero yo sostengo que el FRG nunca dará visto bueno a CICIG porque serí­a como hacerse el haraquiri, toda vez que esa Comisión podrí­a investigar ilí­citos de lesa humanidad, como los que se le imputan al lí­der del partido y que no han sido perseguidos porque nuestro Ministerio Público es una cacharpa inútil que ni investiga ni, desde luego, puede procesar a nadie.

Y cabalmente por esa deficiencia, que es estructural porque el MP fue diseñado en tiempos del conflicto armado interno para proteger a quienes habí­an librado la guerra en defensa del sistema y luego se quedó al servicio de los grupos clandestinos que se dedicaron a delinquir, es que estoy plenamente convencido de que hace falta el apoyo de la comunidad internacional para iniciar un proceso de transformación con apoyo técnico en el campo de la investigación, aporte en el que CICIG puede ser la gran diferencia.

El FRG, como casi todos los partidos polí­ticos, es además blanco de la penetración de individuos que buscan inmunidad para evitar que el peso de la ley pueda caerles algún dí­a y es gente que, desde luego, no puede ni pensar en la CICIG. Pero desde temas como el del «famoso cafecito» con Berger a principios de este gobierno, fue evidente que el FRG buscó impunidad para sus principales dirigentes y transó para permitir que otros cuadros pudieran ser objeto de persecución y hasta de la vindicta pública, dejando a salvo a la corte imperial, es decir, al general y su familia.

Y por ello es que digo que es el partido de la impunidad organizada, porque la estructura partidaria está al servicio de las necesidades de impunidad que tiene el lí­der y sus parientes que han sido señalados también de ilí­citos. No es una afirmación antojadiza, sino que es producto de lo que hemos visto a lo largo de los años sobre la forma en que se comportan. No me cabe la menor duda de cuáles fueron los términos del «cafecito» y por qué el FRG ha llegado a ser uno de los elementos vitales de este gobierno y eso fue posible mediante negociaciones de alto nivel que aseguraron que podrí­a atacarse a Portillo y aun a Paco Reyes, pero nunca a nadie del primer cí­rculo, lo cual se ha cumplido al pie de la letra.

El diputado Rí­os Castillo tiene su criterio y el derecho a expresarlo, así­ como yo tengo mi punto de vista y también el derecho a manifestarlo. Será la gente quien se forme una idea de si ese partido es una pieza del combate a la impunidad o si, como yo pienso, es una muestra de cómo se pone a una institución de derecho público al servicio de la impunidad organizada. En todo caso, repito que respecto al Frente Republicano Guatemalteco sólo los ingenuos pueden sorprenderse por la postura asumida porque hay demasiados antecedentes y realidades actuales para entender por qué nunca podrí­an apoyar a la CICIG.