¿Papá o mamá?


El hombre y la mujer como seres racionales son responsables de la continuación de la especie y, por supuesto, de la formación de los hijos que engendran.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Los roles son complementarios, dentro de la sociedad, la madre desde el momento de la concepción provee durante la gestación los recursos fí­sicos que le permitan al hijo concebido su desarrollo, viabilidad y nacimiento; la genética es mutua, es una loterí­a natural que determina los genes que el nuevo ser toma para su integración fí­sica e intelectual.

A partir del nacimiento, durante la niñez, la pubertad y adolescencia, es normal que la madre sea la persona que mayor número de horas comparta con los hijos en su educación y formación. La excepción confirma la regla, no puede dejar de señalarse que existen varones que por circunstancias reciben la patria potestad de los hijos; por tanto, son quienes tienen el doble papel de mamá y papá. Ello es la excepción.

Por regla general, la mujer influye más en la sensibilidad, en el carácter y en el comportamiento de los hijos, especialmente en las mujeres. No es de extrañar que se diga en un noviazgo que si se quiere saber cómo será en el futuro la novia, hay que observar a la suegra. De madre cigarra, hija cigarra; de madre hormiga, hija hormiga.

El padre es importante en la formación de los hijos, no puede ni debe evadir dedicarle el mayor tiempo posible a su prole todos los dí­as, antes y después del trabajo y durante los fines de semana donde los hijos observarán el comportamiento de la pareja, sus padres.

En la vida moderna, de los 18 años en adelante o aún antes -como en mi caso- los hijos realizan estudios y viven fuera del hogar, esto implica aún mayor cuidado. Lo que la naturaleza, el hogar, el padre y la madre no dan, no lo provee la escuela.

A medida que la vida avanza, los polluelos vuelan fuera del nido. Esto no significa, ni mucho menos deberí­a significar, que los padres o esposos están retirados. Es tan inadecuado escuchar yo ya viví­ y trabajé lo suficiente, tengo todo el derecho de vivir retirado, descansando, disfrutando con mis amistades y sin obligaciones.

¿Cuándo concluye la mutua responsabilidad, la ternura y el amor? ¿Cuándo uno de los cónyuges renuncia, es minusválido, enfermo o encarcelado? La respuesta es nunca, una verdadera pareja no puede dejar de querer y honrar a quien no está presente y si lo hiciera probablemente serí­a porque nunca fue una verdadera pareja.

En el presente mes se ha establecido la celebración del dí­a del padre, el entusiasmo, la preocupación y el sentimiento que éste dí­a conlleva no puede compararse con lo que implica el dí­a de la madre e ahí­ una diferencia producto de la naturaleza del ser humano. Ningún varón se atreverí­a a reclamar la igualdad en ese sentido, aceptamos que el rol de padre y madre no son iguales.

El Ser Supremo en su infinita sabidurí­a reconoce que cada uno de sus hijos es amado igual, pero de forma distinta, por ello, tú que eres padre observa las inclinaciones de tus hijos, guí­alos y encamí­nalos en su juventud, así­ evitarás su mal proceder en el correr de los años.

El padre, a través de la familia, perdura la especie, les entrega un apellido, una estirpe, una herencia a sus hijos. Por ello, es tan importante la transmisión de principios que honren tanto al padre como a la madre. La semilla que siembres esa misma cosecharás, enseña obediencia, gratitud, templanza, justicia, diligencia, honor, amor y respeto.