Bang bang


«Felicitaciones», vaya palabra la que pronunció Berger. ¡Hay que celebrar la valentí­a!, démosle viaje, total, mejor así­, con suerte nos morimos todos, y así­ soluciona este gobierno el problema de la violencia, de la pobreza, la falta de educación, la desnutrición y el narcotráfico. Pasarí­an a la historia con otro apellido, es decir, ya no como INíšTILES, sino más bien como Inmolados, o amolados, no, ésta ultima palabra lo que hace es definir cómo estamos, los ciudadanos, claro.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

¿Y cómo está usted?, cuando quien gobierna su paí­s celebra la violencia públicamente, y peor aún sonriendo, que sí­, que es horrible leer que cada dí­a matan a tanto piloto de bus y a sus ayudantes, y eso nos indigna claro (aunque nos caigan tan mal e invoquemos a su progenitora diariamente) y al Presidente, por qué no, pero a que no le molestan los desmadres que arman sus seguidores y los que aspiran a llevarse su corona, a que no le importa que un diputado regale caballos, que un alcalde de su partido cierre una escuela, a que no lo mortifica lo que ganó con la quiebra del Banco de Comercio, y muchos saben a lo que me refiero, a que no le da vergí¼enza exclamar incoherencias en cada actividad en la que participa.

Las acciones de este gobierno y los absurdos comentarios del mandatario nos dictan en cierta forma el «ser» de este paí­s. A manera de metáfora, si fuéramos un canal de televisión, tendrí­amos una programación variada: la parte cómica con todos los presidenciables, que encienden Guatemala y la apagan porque se les acabó el gas, las telenovelas que se graban en el Congreso y otras dependencias estatales y, «La Ley del Monte», que se proyecta desde ya, dirigida por í“scar Berger y protagonizada por toda la ciudadaní­a. No necesitamos efectos especiales, ¿sangre quieren?, ahí­ les va. ¿Muertos necesitan?, nada más digan cuántos. Gente llorando, niños muriendo, mendigos, rí­os desbordándose, puentes que se caen. Lo que quieran. Felicitaciones, señor presidente, señores polí­ticos, abrácense, brinden, disparen.