R E A L I D A R I O (DLXX)


La izquierda cercenada. En consonancia y para reforzar lo apuntado por el ideólogo y doctrinólogo Uaio Biatoro Ulianov (entre cuyos exiguos lectores me ufano), cabe reiterar que la izquierda guatemalteca no sólo está dividida, lo cual significa perdida y perdedora; es, además, una izquierda decapitada, cercenada durante la guerra sucia, esparcida y satanizada por los vencedores y detentadores del poder económico y polí­tico. Eliminaron a sus cohesionantes históricos, en un paí­s de tendencia conservadora y sufrida, casi masoquista y apolí­tica. La mayorí­a izquierdista actual, dentro de su heterogeneidad, es anónima, semiclandestina, encerrada en sí­ misma, en autocontemplación narcisista, sin comunicación efectiva hacia el pueblo, con la asignatura pendiente de educar a ese pueblo. Las izquierdas guatemaltecas tienen la misma madre, pero diferente padre. Así­ como hay una izquierda huérfana y menesterosa, hay otra izquierda contaminada por izquierdistas de salón, de pose intelectual, arribistas, aventureros, acomodaticios, más o menos camaleónicos, bien adaptados o cooptados por el sistema. La izquierda y la utopí­a son tan antiguas como la humanidad misma (V. T.), pero siempre ha sido una anomalí­a, una contracorriente, una rareza. (Con la colaboración de mi maestro chileno Volodia Teiltelboim).

René Leiva

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La ACSEII y la CICIG. En su más reciente boletí­n de prensa, la gloriosa Asociación de Comandos Subrepticios y Escuadrones Ilegales de Inseguridad (ACSEII), que acoge en su seno desde allanadores de oficinas hasta peces gordos de los poderes paralelos y del crimen organizado, dice ver con muy malos ojos la creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), ya que precisamente la impunidad ha sido por años el medio natural, histórico o idóneo para operar con toda comodidad desde los viejos y añorados tiempos de los escuadrones de la muerte hasta el actual acoso contra defensores de los derechos humanos y algunas ONGs, pasando por el narcotráfico y la institución del sicariato. La ACSEII asegura que sus asociados activos son varios miles (con sus respectivos representantes ante el honorable Congreso Nacional, boicoteadores natos del respectivo acuerdo), constituyen parte de nuestra cultura represiva, cavernaria y amedrentadora, reductos vivos o reciclajes de la contrainsurgencia y el anticomunismo jurásico; y aunque su poder todaví­a no conoce lí­mites, un ente como la CICIG vendrí­a a darle algunos dolores de cabeza e incluso de espalda, mientras la diosa Impunidad logra acomodarse a un nuevo orden, de haberlo.

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Monedita de oro. Cabalmente, yo al menos, nunca he conocido a ninguna persona que posea las caracterí­sticas, las cualidades -y ni siquiera la apariencia- de una monedita de oro, así­ sea canche o rubia. ¿Por qué, entonces, esa insistencia de algunos en aclarar, aquí­ y allá, incluso por escrito que no son eso precisamente, una monedita de oro, si a la legua se nota que no? ¿Es que alguna vez hubo alguien, perdido en el tiempo y en lejano paí­s, cuyos rasgos fí­sicos y peculiaridades se asemejasen a una monedita de oro? (Y tómese nota, en efecto, no todo lo que brilla es oro). Ahora bien, si de casualidad, por una gambeta del destino, sin quererlo ni proponérselo, de repente uno se convirtiera en una monedita de oro, ¿por qué negarlo?, ¿por qué renunciar a tal envidiable condición?, ¿por qué ocultarlo, denegar, rechazar, disimular, retractarse? Quienes no son, nunca han sido ni serán monedita de oro no necesitan andar aclarándolo, pues resulta obvio.

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Libertinaje contrarrevolucionario. Se perciben cuerpos extraños y nocivos, pero arraigados, en el contexto de la revolución bolivariana. La televisión comercial, por ejemplo, del tipo Radio Caracas TV, ente alienante y repetidor de audiovisuales excrementicios del corte «escándalo Paris Hilton», cuando toda revolución, como el ejemplo cubano, necesita de verdaderos nutrientes civilizatorios para su defensa y crecimiento constantes. Cancelar una licencia vencida es un acto soberano, al margen de un mal entendida y empuercada libertad de expresión. Los todopoderosos mercado neoliberal, mentirosa ley de la oferta y la demanda, libertinaje económico, promiscuidad cultural, son tumores cancerosos en una sociedad que necesita vida nueva, nuevas tablas de la ley.