Un gallito de pelea


El pasado domingo en el programa de televisión que costea y dirige el principal magnate de la industria del pollo frito, los dos candidatos presidenciales que van a la cabeza de las encuestas electorales, expusieron algunas de las ideas derivadas de su respectivo plan de gobierno.

Félix Loarca Guzmán

El general retirado Otto Fernando Pérez Molina del Partido Patriota quiso asumir sin éxito, la postura de un «gallito de pelea» y en varias ocasiones trató de provocar a su contrincante el ingeniero ílvaro Colom Caballeros del Partido Unidad Nacional de la Esperanza, UNE, quien mantuvo la serenidad dando la impresión de mucha confianza y dominio en los temas sometidos a discusión.

La percepción de «peleador callejero» que transmitió a los televidentes el otrora ex jefe de la temida G-2 o sección de inteligencia del Ejército, no estuvo en correspondencia con la imagen que él se ha empeñado en promover ante la opinión pública como ex militar firmante de los Acuerdos de Paz y apegado a la institucionalidad del paí­s.

Para ninguno es un secreto que el general Pérez Molina, ha estado apelando a una de las necesidades más sentidas del clientelismo electoral como es la falta de seguridad ciudadana y de allí­ que el eslogan más destacado de su campaña sea el de la mano dura.

Desdichadamente, el candidato del Partido Patriota no supo aprovechar adecuadamente el precioso tiempo de la televisión pues lo desperdició con sus alardes demagógicos de ser un polí­tico con carácter y firmeza para la solución de los problemas del paí­s. Como dicen los patojos, todo eso fue pura paja.

Mientras tanto, ílvaro Colom de la UNE no sólo proyectó la imagen de serenidad y prudencia, sino la de estar mejor preparado y documentado sobre los problemas que actualmente preocupan al pueblo, señalando que para la elaboración de su plan de gobierno ha contado con la colaboración de numerosos profesionales.

Hay que advertir que amplios sectores de la sociedad guatemalteca están convencidos que ni ílvaro Colom ni Otto Pérez son la solución para la crisis económica, social y polí­tica que actualmente agobia a los guatemaltecos.

Uno de estos dos candidatos tiene la posibilidad de alcanzar el triunfo en las elecciones del próximo 9 de septiembre, pero las cosas seguirán igual o peor, pues en ningún momento han formulado planteamientos sobre el problema de la tierra ni de transformaciones de fondo en la estructura productiva.

Por otra parte, tampoco han definido el perfil de su polí­tica exterior, lo que significa que continuará la postura de sumisión ante el imperio del norte, que es precisamente la camisa de fuerza que no permite el desarrollo nacional dentro del marco del respeto a la dignidad y soberaní­a del paí­s.