A la hora de escribir este comentario, estoy tratando de hacerlo utilizando las palabras más adecuadas. De ahí que explique ¿por qué le llamo «estafa» al tan mentado combate a la corrupción del gobierno de Berger? Es que se ha mantenido engañando y abusando de la confianza de la población sin lograr su objetivo. ¿Y a qué me refiero al agregarle el término de «política»? Porque ha sido doctrina u opinión decir que todo lo hace con transparencia, lo que a la postre no ha contado ni con el más mínimo de sus elementos, mucho menos, una pizca de cumplimiento a sus promesas electorales.
Yo quisiera tener el poder de un diputado, que de verdad estuviera interesado por velar por los intereses populares, para averiguar, no digamos fiscalizar, cuánto le ha costado al pueblo el sostenimiento de una campaña propagandística sobre la transparencia; el mantener a un «comisionado» hablando hasta por los codos por el combate de la corrupción, para que a la postre todo siga quedando en «tortas y pan pintado». Porque decir a estas alturas, ante los bochornosos resultados que hemos estado comprobando últimamente, que indican claramente el fracaso de su misión, que todo se debe a que en el Estado hay prácticas administrativas, sistemas y leyes que se deben poner en vigor, yo pregunto: ¿y para qué jocotes estuvo tanto tiempo de «flamante» comisionado?, ¿será que para eso le costó un ojo de la cara al pueblo el haberlo mantenido tanto tiempo?
Alegar que se hizo muy poco para combatir la corrupción por falta de recursos, desinterés de las instituciones o falta de coordinación pinta de cuerpo entero la estafa política que ha estado cometiendo todo este tiempo el gobierno de Berger. Pero decir también que hace falta aprobar el delito de enriquecimiento ilícito, como la ley de libre acceso informativo que sigue estancada en el Congreso, resulta a cualquiera un cinismo político inconmensurable, porque ¿el presidente Berger o el comisionado Maúl, no sabían de sobra antes de asumir sus respectivos cargos que había que trabajar muy duro para fortalecer la Contraloría, el mismo Congreso y cada una de las entidades que manejan a su sabor y antojo los fondos provenientes de los contribuyentes y qué hicieron?
De ahí que el pueblo esté queriendo oír de los candidatos a cargos públicos de elección popular ¿qué van a hacer para poner coto a los desmanes, al mal uso de fondos públicos, desde hacer obra pública, pan para hoy, hambre para mañana, seguir haciendo negocios descarados ideales para el Manzanillo, para luego salir vestidos de primera comunión diciendo yo no fui, a mí que me registren? Aquí, estimado lector, encuentra otra pregunta más para el candidato de sus simpatías y así, deje de ser clasificado entre los «indecisos».