Ejércitos, soberaní­a y desastres naturales


En el marco de una reunión de Fuerzas Aliadas Humanitarias «FAHUM 2007», donde participaron fuerzas militares de 27 paí­ses, la Universidad de San Carlos de Guatemala y el Ministerio de la Defensa del paí­s suscribieron un convenio con el propósito de mutua «colaboración en asistencia técnica».

Lourdes ílvarez
usacconsultapopular@gmail.com

La actividad, por cierto organizada con el apoyo del Comando Sur del Ejército de EE.UU., no tuvo cobertura o relevancia en los medios de comunicación nacional, no obstante en el Diario de Centro América, órgano oficial del Gobierno, en declaraciones del embajador norteamericano, James Derham, aseguró que «El ejercicio incluye nuevas e innovadoras estrategias para combatir los riesgos provocados por las amenazas de los fenómenos naturales y responder a las crisis humanitarias» (08/mayo/2007)

Si bien Derham, confirmó «el compromiso» de EE.UU. «para apoyar programas de mitigación y reacción ante desastres naturales», la trascendencia y trasfondo de esa actividad fue prácticamente invisibilizada, a tal punto que ni los estudiantes de la Usac están enterados del «apoyo técnico» con la Defensa.

Si bien durante cuatro dí­as se intercambiaron experiencias y estrategias en esa materia, por qué no se tomó en cuenta la opinión de ví­ctimas de fenómenos como Stan o Mitch que dejaron su mortal huella. Desde estos puntos de vista, la perspectiva de las cosas varí­a considerablemente.

Se trata entonces de practicar la lógica de «reaccionar» antes que «prevenir», obviamente tocar este último punto encausarí­a el tema por otros rumbos, asociados a factores como la pobreza, marginación, falta de una vivienda digna, entre otros, que «no conviene tocar».

Pero entonces, qué motiva al propio Mike Jelinsky, jefe del Comando Sur a voltear a Guatemala y solidarizarse con el objeto de mitigar desastres provocados por la naturaleza, que en su reacción y consecuencia natural únicamente refleja el grave daño al ecosistema provocado por grandes paí­ses como el del señor Jelinsky, pero ese es también, un tema intocable.

Estados Unidos en todo el mundo tiene más de 735 bases militares declaradas, con millones de soldados armados y equipados con alta tecnologí­a, y en estos tiempos donde se tienen un vago concepto del significado soberaní­a, los números se incrementan al contar la presencia de efectivos gringos en «labor humanitaria o de colaboración en combate al narcotráfico» alrededor del mundo.

Es inconcebible, por lo tanto, que entidades como la propia Usac, que en tiempos pretéritos destacaba acciones de intervensionismo como éstas, en la actualidad sus autoridades busquen «asistencia técnica» (y no informen sobre su contenido) de militares que «realizan operaciones conjuntas» con EE.UU. como en el caso del plan Nuevos Horizontes. Corresponde pues sancarlistas, exigir respuestas.

¿Se trata entonces de practicar la lógica de «reaccionar» antes que «prevenir»?