Hay dependencias públicas que uno no le encuentra el sentido de existencia, entre esas está la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (Diaco), institución que no se ve que sirva para algo. Me he preguntado cuáles son las funciones y actividades que realiza, porque no responde a su nombre «Atención y Asistencia al Consumidor». Esta es una de las tantas dependencias burocráticas que se han creado con el único fin de ayudar a aquellos activistas que trabajaron a favor del partido de turno.
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La Diaco tiene un famoso libro de «quejas», supuestamente debe de estar a la vista y al alcance de los clientes para que en el mismo se anoten las quejas por anomalías que se encuentren. En varias oportunidades he solicitado en diferentes comercios el mentado libro, pero la mayoría de comercios no lo tienen a la mano, porque no les conviene que se registren las quejas contra ellos, y si uno lo pide, lo niegan. De todos modos aunque manifestemos nuestra inconformidad, igual se queda, no creo que la Diaco accione contra los que abusan del consumidor, en pocas palabras se hacen los babosos.
Dentro de una de las tantas ineficiencias de la Diaco, es que no ha podido controlar el abusivo cobro que arbitrariamente realizan las empresas distribuidoras de gas (utilizado en las casas de habitación). Cuando el precio internacional del petróleo estuvo más bajo que ahora, se esperaba que el precio del gas también bajara, como lo hicieron las estaciones de gasolina -aunque fuera rebaja de centavos- pero lo hicieron, en cambio el precio del gas siempre se quedó estancado. Ahora que el precio del petróleo se ha disparado, las compañías distribuidoras de gas, sin decir nada, incrementaron los precios, el cilindro de 100 libras subió a Q400.00, la razón es obvia.
El ministerio de Energía y Minas es otra institución que también anda por la calle de la amargura, por eso hace mancuerna con la Diaco, porque son incapaces de controlar y sancionar a aquellos empresarios que se aprovecha arbitrariamente de la situación del país.
Ahora que nos encontramos en el proceso electoral, los candidatos presidenciales debieran revisar la funcionalidad o no de tantas dependencias estatales, ver su operatividad y si son funcionales o no, de lo contrario es mejor que las cierren, y que ese presupuesto mal gastado en esos elefantes blancos, se traslade al sistema de justicia que tanta falta hace. La administración pública debe de ser eficaz, eficiente y honesta.
El control que la Diaco y el Ministerio de Energía y Minas están realizando en las estaciones de gasolina, es pura payasada, pues nunca resuelven nada. Ambas dependencias gubernamentales son como la Carabina de Ambrosio, no sirven para nada.