ME FELICITí“ SALCHI


Por medio de tercera persona me llegó el mensaje de Salchicha, buen amigo de la Lila mi mujer y de este su marido matasano desde hace ya varias décadas.

Dr. Carlos Pérez Avendaño

Salchi me felicitaba por mi artí­culo sobre el beneficioso efecto que tiene la marihuana en el funcionamiento del cerebro y para la prevención de la enfermedad de Alzheimer. Dice el susosalchi que él es sabedor de la adecuada manera de fumársela y eso le ha permitido ser un hombre triunfador en su trabajo.

Es natural que a la hora que yo me veo jugando un papel como de promotor del uso de esa droga, me sienta un poco intranquilo, sobre todo cuando adivino el enojo de muchos padres de familia que criticarán lo que para ellos, es una insensata actitud. Ya puedo adivinar los epí­tetos que le dedican a quien me dio la vida.

Se habla de que la marihuana tiene también otros efectos detrimentales para la salud, especialmente para el consumidor que logra trabajar solamente bajo el influjo de esa droga, pero más temible es que se hace fácil para el fumador pasar luego a consumir otras drogas, como la cocaí­na y el crack que, de verdad son malignos. Ello, me hace meditar profundamente.

Uno quisiera vivir en una sociedad en donde los padres, mamá y papá, responsables de su papel como educadores, enseñan a sus hijos el correcto uso de su libertad. Enseñar con su ejemplo a su hijo varón, lo que es ser hombre, a diferencia de lo que es ser macho, y saber enseñarles a decir NO cuando sus cuates lo presionan. Tener los atributos masculinos para sustentar sus creencias y hacer uso de su intelecto y su libertad para decidir.

Es esa una de las principales razones por la que creo que la droga debe liberarse. Es decir, que debe de ser libre y legalizarse la producción, la comercialización, y el consumo de la droga. A los padres les corresponde la mayor responsabilidad cuando de consumirla por los hijos se trata.

No escapa de nuestra mente el papel del narcotraficante en el consumo, sobre todo, de la cocaí­na, porque al traficante le conviene el que la droga sea prohibida y que los gobiernos del mundo, liderados por el gran consumidor estadounidense, lo combatan. Por eso es que la coca es cara y por eso es que, traficarla es magní­fico negocio. Los traficantes multimillonarios empujan a las juventudes a que la consuman, y eso lo hacen por medio de los famosos «pushers». Estos la ofrecen, gratis, para las primeras probaditas y, si les gusta ya después tendrán que comprarla.

La mejor manera de combatir el narcotráfico, insisto, por enésima vez, es liberando la droga.

La cocaí­na usada como anestésico es una noble droga sobre todo cuando es utilizada por un médico especialista en nariz y garganta, pero es una droga maligna cuando es utilizada por un adicto. La droga en sí­, no es buena ni mala; es el hombre el que hace buen o mal uso de ella.

Reaparece entonces el papel de los padres, quienes, si apoyados por un gobierno visionario y de altura, reafirmarán la formación de juventudes que aprenderán a hacer buen uso de su libertad. ¿Utopí­as? ¿Tontas ilusiones?