El compromiso de Estocolmo


-Dedicado a los doctores Dix y Carlos Pomés

Rolando Alfaro

Recién celebrada la Conferencia sobre el Medio Humano, en Estocolmo, Suecia, en 1972, los participantes, entre ellos Guatemala, convinieron en establecer el 5 de junio de cada año, el Dí­a Mundial del Medio Ambiente. Ello, principalmente, obedece al deber moral de cuidar y proteger lo que rodea al ser humano y el cuidado que se debe guardar con el entorno en donde vive.

Por otro lado, se han logrado algunos progresos, pero lamentablemente aquellos han favorecido a los Estados que, en un principio, se interesarán por mejorar su ambiente.

En ese sentido, encontramos serios compromisos de los que nuestro paí­s no está en capacidad de eludir, entre éstos: adoptar todas las medidas institucionales y jurí­dicas para prevenir el daño ambiental y los efectos negativos de la contaminación.

Asimismo, con el transcurso del tiempo se ha demostrado que los paí­ses, grandes y chicos, vienen tratando el tema por la globalización y los tratados de libre comercio que incluyen la calidad y el derecho a un ambiente sano.

La formalización de convenios internacionales ambientales, quizás, sea otro de los factores para estudiar más seriamente la temática ambiental.

Prueba de lo últimamente escrito es, sin discusión alguna, la profusión de entidades internacionales que abordan el tratamiento ambiental en toda su extensión, así­, citamos los principales: Banco Mundial, Organización Mundial de la Salud, Organización Internacional del Trabajo, Organización Mundial para el Comercio, Instituto Internacional para el Ambiente y el Desarrollo.

Con estas lí­neas hemos querido rememorar una iniciativa que ha provocado a la fecha un gran interés en las poblaciones que conforman el mundo y aprovechar la ocasión para felicitar a los esposos Dix, Investigadores ecológicos de la Universidad Del Valle de Guatemala y al doctor Carlos Pomés, investigador ambiental, colaborador de diversas universidades en especial la que ha integrado en todas sus carreras los estudios ecológicos como la Universidad Rural y otros centros de estudios, quienes el 5 de este mes recibieron la Medalla Presidencial del Medio Ambiente. A ellos, he dedicado el presente artí­culo.