¿Cociente intelectual, emocional o moral?


Uno ya no sabe si a este paí­s le está fallando su cociente intelectual, su cociente emocional o su cociente moral. Los tres son importantes en la vida personal y, por ende, en la vida social. Sin embargo, a falta de una medición objetiva que nos proporcione la media de cada cociente en Guatemala, por simple inspección se puede deducir que la precariedad de la vida nacional podrí­a ser un reflejo de fallas, ora en su cociente intelectual, ora en su cociente emocional, ora en su cociente moral, ora en todas?

Luis Zurita

Siempre hemos tratado de interpretar la crisis nacional desde alguna metodologí­a de las ciencias sociales, empero, la gravedad de los males guatemaltecos son tan asintomáticos que ya no hay método que valga para entenderlos.

Cousteau, el famoso navegante e investigador de los mares, dijo alguna vez que sólo se cuida lo que se conoce, que sólo se conoce lo que se entiende y que sólo se entiende lo que se ama. En verdad, alguna vez usted se ha preguntado cuál será la media intelectual, emocional o moral de los guatemaltecos. Si ama a Guatemala, probablemente se haya hecho tal pregunta con la intención de entender y conocer esta realidad compleja, ¡tan descuidada!, al punto que uno mismo ya no sabe porqué se aferra a este terruño habiendo como hay tantos lugares donde la vida transcurre con más racionalidad y con más moralidad?

Estas interrogantes son pertinentes, primero, porque ya estamos hartos de tanto bla, bla, bla polí­tico, económico, social y cultural, pero nada de ópera concreta; segundo, porque ya estamos hartos de tanta promesa polí­tica, económica, social y cultural, pero carecemos de buenos gobiernos y, tercero, porque ya estamos hartos de esperar el desarrollo polí­tico, económico, social y cultural, pero seguimos viviendo en el subdesarrollo.

Cuando se echa un vistazo alrededor del mundo, casi se cae en la tentación de aceptar que otros tienen un cociente intelectual, emocional y moral superior al guatemalteco. Casi se cae en la tentación de mandar al carajo cualquier explicación polí­tica, económica, social o cultural para explicar la debacle de esta esquina del planeta. Casi se cae en la tentación de reconocer que Guatemala no es viable como paí­s porque el cociente intelectual, emocional y moral de los guatemaltecos es mediocre.

Pero no, en verdad hay muchos guatemaltecos con alto cociente intelectual, con un equilibrado cociente emocional y con un digno cociente moral. Lo que pasa es que el poder fáctico de aquí­ es como una telaraña negra que sobrevive succionando la sangre del paí­s. Tan es así­ que, pese al potencial intelectual, emocional y moral existente para elevar la calidad de la vida en Guatemala, la sociedad entera se encuentra atrapada por una anemia crónica que no le permite enarbolar las banderas polí­tica, económica, social y cultural hasta la cumbre del desarrollo.

Por ello es que hay que sacar fuerzas de la flaqueza y no cejar en el propósito de que algún dí­a esta porción de tierra vea florecer la democracia en todos sus sentidos.

¡ínimo Guatemala!