¿Diputado, qué has hecho por Guatemala? (II)


Son muchos los guatemaltecos y múltiples los editoriales que han señalado que nos encontramos ante un Estado débil, ante un Estado que se acerca a tener caracterí­sticas de fallido. Tristemente es cierto.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Durante la crisis provocada por las improcedentes acciones del presidente Jorge Serrano y la renuncia del vicepresidente Gustavo Espina, una vez electos los sustitutos de presidente y vicepresidente por el congreso, Ramiro de León Carpio y Arturo Herbruger Asturias, la solución democrática que restableció -en parte el prestigio del Congreso y la concordia nacional, superando esa crisis fue el recurrir a modificar la Constitución ví­a consulta.

Los acuerdos de paz, los múltiples temas que se han venido señalando por personas de diferente corriente de opinión, evidencian que la actual Constitución debe urgentemente ser reformada, los aspectos a reformar son múltiples y abarcan la mayorí­a de las áreas que contempla la Constitución. Sólo un poder constituyente puede y debe hacerlo, de lo contrario el próximo gobierno continuará avanzando hacia el precipicio hasta llegar a las cenizas de un Estado y propiciar así­ un caos; es decir, un Estado fallido.

El momento para actuar es propicio, el 2 de mayo el Tribunal Supremo Electoral convocó a elecciones generales. Adicionar una papeleta para elegir constituyentes no tendrí­a casi ningún costo a un proceso que nos costará la enorme cantidad de Q409 millones.

El perí­odo anual de sesiones del Congreso está dividido en dos ciclos, si es necesario debe sesionar extraordinariamente. En este momento, los diputados al Congreso de la República, la Comisión Permanente, sus bancadas están ante la ineludible obligación de entrar en sesiones extraordinarias con el fin único y especí­fico de evaluar, conocer y dictaminar sobre si convocan o no a la reforma constitucional.

El tiempo y el momento es propicio, suficiente para evaluar y disponer que el Tribunal Electoral convoque a elección del poder constituyente, la fecha, el dí­a más conveniente para hacerlo es coincidiendo con la primera vuelta, estamos a tiempo, URGE HACERLO.

Todo guatemalteco que ame a nuestra patria, que desee el Estado de Derecho y la permanencia de un sistema democrático debe apoyar y requerir que el Congreso de la República proceda a tomar esta decisión.

La convocatoria a elección de un poder constituyente serí­a el mayor triunfo y el mayor logro que podrí­a hacer la actual legislatura, serí­a el hecho que les otorgarí­a la justificación a la mayorí­a de diputados que pretenden reelegirse.

Cualquier guatemalteco o grupo de poder que pretenda condicionar u oponerse a rehacer el pacto social evidenciarí­a su mala fe, su baja catadura y su deseo que Guatemala continúe deteriorándose y acercándose a un Estado fallido donde reine la inseguridad y la pobreza en la mayorí­a de las familias y la concentración del poder y la riqueza en una pequeña cúpula.

Si los partidos polí­ticos, sus candidatos, sus comités ejecutivos y la sociedad organizada no reconocen y exigen la urgente necesidad de recomponer el pacto social, serán corresponsables del fracaso.