Para explicar algunas de las causas y de los efectos del cambio climático terrestre, debe explicarse también qué son, cómo son, qué los causa, sus usos y sus efectos dentro de la sociedad humana y la naturaleza, etcétera. Sobre este tema se han escrito y se escribirán en el futuro cientos de miles de libros, revistas, artículos periodísticos, guiones de cine, guiones para videos educativos e información constante a través de todos los medios de comunicación y difusión conocidos y, hasta hoy aún desconocidos.
Lo que da fuerte asistencia al cambio climático en la tierra, además de las causas naturales que ya he mencionado en varias oportunidades en este espacio, es el «calentamiento global» producido por el efecto invernadero, a su vez causado por el abuso del ser humano, quien parece haber olvidado todas las recomendaciones con respecto al cuidado de la Tierra que Yahvé Dios nos dejó escrito en su Legado.
Uno de los impactos que el uso de combustibles fósiles ha producido sobre el medio ambiente terrestre ha sido el aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. La cantidad de CO2 atmosférico había permanecido estable, aparentemente durante siglos, pero desde 1750 se ha incrementado en un 30% aproximadamente. Lo significativo de este cambio es que ha provocado un aumento de la temperatura de la Tierra a través del proceso conocido como efecto invernadero. El dióxido de carbono atmosférico tiende a impedir que la radiación de onda larga escape al espacio exterior; dado que se produce más calor y éste puede escapar menos, la temperatura global de la Tierra aumenta.
¿Qué es el dióxido de carbono?
El dióxido de carbono es un gas incoloro, inodoro y con un ligero sabor ácido, cuya molécula consiste en un átomo de carbono unido a dos átomos de oxígeno (CO2). El químico escocés Joseph Black lo denominó «aire fijo», y lo obtuvo a partir de la descomposición de la marga y la caliza, como parte de la composición química de esas sustancias. El químico francés Antoine Lavoisier lo identificó como un óxido de carbono al demostrar que el gas obtenido por la combustión del carbón de leña es idéntico en sus propiedades al «aire fijo» obtenido por Black. El dióxido de carbono es 1,5 veces aproximadamente más denso que el aire. Es soluble en agua en una proporción de un 0,9 de volumen del gas por volumen de agua a 20 °C.
¿Cómo se produce el dióxido de carbono?
El dióxido de carbono se produce por diversos procesos: por combustión u oxidación de materiales que contienen carbono, como el carbón, la madera, el aceite o algunos alimentos; por la fermentación de azúcares, y por la descomposición de los carbonatos bajo la acción del calor o los ácidos. Comercialmente el dióxido de carbono se recupera de los gases de hornos de calcinación, de los procesos de fermentación, de la reacción de los carbonatos con los ácidos, y de la reacción del vapor con el gas natural, una fase de la producción comercial de amoníaco. El dióxido de carbono se purifica disolviéndolo en una solución concentrada de carbonato alcalino y luego calentando la disolución con vapor. El gas se recoge y se comprime en cilindros de acero.