Dennis Leder, realidad y abstracción


Grecia Aguilera

El calendario de este 2007 de la Universidad Rafael Landí­var, está dedicado a la obra del escultor Dennis Leder. Doce hermosas imágenes adornan cada uno de los meses del año con figuras metálicas de un alto sentido cientí­fico y filosófico. Dennis Leder nació en el año de 1946; es sacerdote jesuita, escultor y pintor de origen norteamericano; creció en la época de la «Guerra Frí­a», la cual se caracterizó por la proliferación de armas nucleares y amenazas que hicieron que la vida fuera inestable y difí­cil. Por su gran espiritualidad, sus ansias de justicia y su preocupación por los necesitados de ayuda, vino en el año 1985 a Centroamérica para trabajar en El Salvador, especialmente con personas refugiadas. Una de las pinturas más importantes del Padre Dennis, es la que realizó para recordar el asesinato del sacerdote Octavio Ortiz, quien fuera ultimado en el centro comunitario «El Despertar»; la pintura tiene a San Antonio, al volcán San Salvador en el fondo y sobrepuestas están las imágenes de Monseñor í“scar Romero y del Padre Octavio Ortiz, resaltando la historia de ese lugar tan sufrido por la guerra en esos años. Acerca de ser artista y sacerdote al mismo tiempo Dennis Leder opina: «…mi trabajo como sacerdote va en una ví­a, y mi trabajo creativo como artista en otra, y que raras veces las dos ví­as se juntan. Esto no significa decir que ambas están en conflicto, de ningún modo; pienso que los dos aspectos son extraordinariamente complementarios. Sin embargo lo que trato de hacer visualmente es expresar una búsqueda sobre quién es Dios para mí­… Trato de averiguar dónde existe la armoní­a en el caos, sea en mi propia vida o en mi fe.» Sus esculturas, trabajadas en hierro y acero, a simple vista se manifiestan frí­as, excéntricas o extravagantes, pero dentro de estas formas, se encuentra todo un proceso de investigación, de reflexión, de ritmo y armoní­a, congruente con el diario vivir de los seres humanos. En ellas pareciera existir un caos, pero del caos nace el principio creador, el equilibrio, lo igual o diferente. En su obra hay energí­a, razonamiento e invención. La vida conlleva un proceso creativo, una ruta, la cual es a veces recta, sencilla y llana y otras veces retorcida, complicada y difí­cil, como los laberintos con un camino tortuoso formando meandros, o con una serie de pasillos entrecruzados unos con otros. No podemos olvidar que la vida es abstracción y realidad, que en ella están contenidos el bien y el mal, lo que me hace recordar mi poema titulado «Dualidad» y que dice así­: «Dualidad/ definición/ con una profunda/ desigualdad./ ¿Es de locos pensar acaso/ que toda bondad/ es perseguida/ por la sombra de la maldad?/ Escoger lo bello/ de lo monstruoso/ lo sano de lo impuro/ ¿es a veces lo correcto?/ Dios y su ira/ el cielo y sus truenos/ el dí­a y la noche…/ Dualidad buena/ dualidad mala/ ¿cuál en la mente pesa más?/ En el espejo/ lo contrapuesto vemos/ un aparente reflejo/ nos muestra la dualidad/ la dura realidad…/ Dualidad/ palabra encantada/ embrujo de la naturaleza/ tentación de fuego…» Volviendo a la obra del maestro Leder, observando la estructura de acero del mes de mayo que representa cinco formas geométricas en la naturaleza: el cubo, el cilindro, la esfera, la pirámide y el cono, una forma sobre otra, cuya base general es una matriz o entramado, se determina un ejemplo exacto de las dos fuerzas que rigen al cosmos: el caos y el orden. El famoso poeta Ovidio dijo: «Antes de existir el mar, la tierra y el cielo, era el Universo una sola masa, conjunto confuso de elementos mal combinados. Tierra, mar y cielo estaban todos confundidos, y ni la tierra tení­a fijeza, ni el mar era navegable, ni el cielo se transparentaba. Y el caos presidí­a esta confusión.»