Necesario giro a la izquierda


«Con las prédicas de Cristo se puede hacer un programa socialista radical»

Fidel Castro

Ricardo Marroquin
rmarroquin@lahora.com.gt

Previo a inaugurarse la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM) en Aparecida, Brasil, el número dos del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, aseguró que «si los gobiernos de izquierda se preocupan de favorecer a los más humildes, de repartir más equitativamente las tierras, de mejorar la asistencia sanitaria y la educación, de llevar a cabo polí­ticas de empleo que frenen la emigración, no podrán más que obtener el aplauso y la colaboración de la Iglesia».

A estas alturas del partido parece que al Vaticano ya no le queda de otra. Cuando en Puebla, México, de la CELAM nació la Teologí­a de la Liberación y numerosos religiosos lanzaron la propuesta de apostar por el respeto de la dignidad humana durante la «vida terrenal», el terror de la expansión del comunismo ateo alcanzó a Roma y desde la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida en ese entonces por el actual Papa Joseph Ratzinger, se diezmó la participación de los religiosos en los procesos de desarrollo social.

Grandes ideólogos comprometidos con los pueblos latinoamericanos como el brasileño Leonardo Boff fueron obligados a separarse del sacerdocio y, recientemente, el salvadoreño Jon Sobrino fue amonestado por atreverse a resaltar las implicaciones sociales del evangelio.

En la actualidad, Latinoamérica concentra la mayor cantidad de fieles católicos en todo el mundo. Según las últimas estadí­sticas del Vaticano, el 86.8% de la población sudamericana es católica, y el 66.4% lo es en Centroamérica, frente al apenas 39.9% que reporta Europa. No obstante, los fieles de la región se encuentran prácticamente ignorados.

Desde la sede en Italia se insta a la práctica y adopción de acciones y dogmas religiosos que poco aportan a los problemas económicos y sociales que la feligresí­a enfrenta cada dí­a. Situación agravada por la implementación de polí­ticas dictadas desde Washington, ejecutadas por gobiernos militares y apoyadas por el Vaticano durante las últimas décadas del siglo pasado.

Latinoamérica ya no es la misma y su población se ha inclinado por los cuadros que antes hubiesen podido calentar la silla papal por su abierta preferencia a las teorí­as socialistas y que brindan verdaderas oportunidades de desarrollo.

Desde la CELAM V en Aparecida, los obispos católicos tendrán la oportunidad de establecer una agenda social acorde a las necesidades de la región. Sin embargo, con Benedicto XVI a la cabeza, quedan pocas esperanzas para pensar que los jerarcas religiosos motivarán a los millones de fieles pobres para que arrebaten de una vez por todas lo que se les ha prohibido durante toda la vida y que se les enseña sólo en vitrinas.