No sé si cuando salga esta columna se habrá aprobado, improbado o rechazado la «amnistía» que pretenden los maestros, pero fuera como fuere, vale la pena comentar que este acto no sólo es inconstitucional lo que lo convierte en ilegal, sino inmoral y que de ser aceptado por el Congreso sería una mancha más a un Congreso, sumamente cuestionado, con sus muy, pero muy escasas excepciones.
Para empezar el Congreso legalmente NO PUEDE emitir un decreto de amnistía (que significa perdón y olvido), para actos meramente administrativos, que no caen dentro del campo de los delitos políticos o delitos comunes conexos con los políticos que es para lo íšNICO que la Constitución faculta al Legislativo.
Los maestros, no todos por supuesto, han dejado abandonados a sus alumnos e ilegalmente han cesado sus labores lo que los convierte en sujetos del delito de incumplimiento de deberes y abandono de cargo aplicable a los empleados públicos, fuera de que con sus manifestaciones han alterado el orden público, y han violado la Constitución al limitar la libre locomoción, garantizada por ésta, de la que se derivan otros delitos pero ninguno de índole política que configure el requisito «sine qua non» para Decretar una amnistía.
Aparte de ello, las leyes tienen ciertas características doctrinarias que las subsumen dentro de la técnica jurídica como lo es su generalidad, su igualdad e incluso hasta su redacción adecuada cosa que, por cierto, ninguno de los brillantísimos diputados y asesores parecen lograr, porque da pavor leer un decreto que después tiene que ser remendado.
Esta «amnistía» que se pretendía o se pretende, era, o es, casuística, limitativa, excluyente, coyuntural y encima de eso inconstitucional.
Pero no sólo el consabido proyecto es grotesco jurídica y políticamente hablando, lo es también, las cada vez más insolentes declaraciones de Joviel Acevedo que arremete contra la Ministra de Educación, el Congreso y el Ejecutivo, a quienes no tengo porqué defender, si no fuera porque sus amenazas afectarían a los guatemaltecos honestos y trabajadores y a los niños más pobres del país, a los primeros al evitar que sus hijos reciban educación y que ellos tengan que soportar ser parte de este incumplimiento magisterial y a los niños por no tener un mentor que los guíe, sino descamisados que gritan en las calles, bailan, insultan, como una segunda Huelga de Dolores. INSISTO, SOLAMENTE ME REFIERO A UNA PARTE DEL MAGISTERIO NACIONAL, PORQUE ME CONSTA QUE HAY OTROS, SOBRE TODO LOS QUE TIENEN MíS Aí‘OS DE SERVICIO, QUE TIENEN TODAVíA MíSTICA Y AMOR A ESA NOBLE CARRERA.
Nota aparte. El lunes, elPeriódico denunció quiénes son los jefes de la Contraloría General de Cuentas la cual debe velar por el buen manejo de los fondos públicos, lo que nos hace recordar a Dubón Palma y Abadío, ya condenados por corruptos. Es decir, la cosa sigue igual. Por otro lado, ya se empieza a discutir la pena de muerte que casi siempre es cortina de humo para otras cosas, pero de ambos temas, -Contraloría y pena de muerte- opinaré, si Dios lo permite.