Durante años, la evolución del concepto jurídico y social del trabajo es cuantiosa. Los Estados han comprendido la obligación de normar y regular la actividad laboral humana: Inglaterra, Alemania y Europa en general han sido los precursores de las normas jurídicas que establecen el balance y el respeto entre la actividad laboral y la actividad económica.
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En Guatemala ningún gobierno futuro, ningún partido político merece el voto de la mayoría de los ciudadanos, hombres y mujeres, si no establece claramente cuál será su política laboral. De qué sirven los mensajes y campos pagados de felicitación con motivo del Primero de Mayo si la mayoría de gobiernos no se preocupan de quienes viven de un salario.
La democracia se basa en pesos y contrapesos, por ello es tan importante que de la misma manera que se habla de una política económica, se determine claramente la política social y laboral.
El mismo derecho de organizarse que tienen los sectores patronales en cámaras y asociaciones de industria, agricultura, comercio y servicios, también lo tienen las personas de forma individual o colectiva que prestan sus servicios como trabajadores en todas estas actividades lucrativas
Los líderes sindicales deben ser personas rectas y concientes, personas que sepan que los derechos individuales y colectivos de los trabajadores deben ser respetados y defendidos, pero como dirigentes responsables deben saber la forma, el modo y el cuando reclamar y utilizar las fuerzas humanas que representan.
Juan Francisco Alfaro Mijangos durante toda su vida demostró ser el prototipo del líder sindical responsable. Lo hizo al frente del sindicato Luz y Fuerza, en el Congreso de la República como diputado y en su gestión como Ministro de Trabajo y Previsión Social. Este es un ejemplo en el ámbito nacional, pero tenemos importantes ejemplos a nivel mundial, como lo es en Polonia, Lech Valesa, quien trascendió de ser un líder sindical a convertirse en un líder político nacional y mundial, que transformó no sólo el sistema político de su país sino influyó de forma determinante en la transformación de la unión de repúblicas socialistas.
América Latina tiene en el presidente Lula Da Silva el mejor ejemplo de un líder sindical que fue capaz de crear el más importante partido político que existe en el continente y el de convertirse en dos veces presidente de la mayor república latinoamericana: Brasil, en donde combatiendo la extrema pobreza, la precariedad alimenticia, la falta de educación adecuada, la injusticia tributaria, impulsa el desarrollo económico y social. Lula está guiando a Brasil a convertirse, después de Estados Unidos, en el país con mayor proyección mundial de este continente. Su habilidad, su sensibilidad ha estimulado el desarrollo económico, ha obligado a los inversionistas nacionales e internacionales a comprender que el mejor seguro para su patrimonio, para sus inversiones y para el desarrollo de ese país, es el correcto pago de impuestos, pero más aún, el reconocimiento económico y el pago de salarios justos y adecuados a la fuerza laboral sin la cual le sería imposible la producción y el desarrollo.
Echemos pan a nuestro matate, comprendamos que un gobierno que garantice la tranquilidad laboral, mediante el establecimiento y ajuste periódico de los salarios mínimos no es un enemigo, sino más bien un amigo de la estabilidad económica y desarrollo del país.