Q- Como una pésima y burda copia de los vejámenes a que son sometidos por los cadetes «antiguos» los recién ingresados a las escuelas militares, los alumnos de la Academia de la Policía Nacional Civil son víctimas de atropellos denigrantes de parte de oficiales de esa institución, inexcusable en un centro de enseñanza en el que deberían privar la inteligencia, el razonamiento y la investigación, si es que allí se forman los futuros agentes llamados a proteger a la población.
Esos jóvenes, la mayoría de origen rural, son víctimas de diversos abusos físicos, psíquicos y morales, que provocan en ellos hondos resentimientos que, al graduarse e iniciar sus actividades, los canalizan hacia los ciudadanos que están llamados a socorrer. Adicionalmente, los alumnos de esa academia conviven en condiciones paupérrimas, al igual que los agentes de las diferentes comisarías que carecen de elementales servicios de uso colectivo.
Si los alumnos de la escuela policial son objeto de un trato casi bestial, no es de extrañarse que posteriormente procedan con brutalidad contra cualquier persona, y si a los agentes no se les satisfacen sus necesidades primarias, tampoco es de asombrarse que caigan fácilmente en la trampa de la corrupción.
Le sugiero a la ministra Adela de Torrebiarte que constate lo que he esbozado, para que pueda atacar de raíz la podredumbre de la PNC. Los estudiantes y los agentes también son seres humanos que merecen que se respete su dignidad.
Q- Aproximadamente cien periodistas, delegados de 24 asociaciones regionales y locales, fundaron el 1 de mayo en Medellín la Federación Colombiana de Periodistas, con mil afiliados.
El lema de la nueva organización gremial es «Unión nacional para un periodismo libre, responsable y seguro», en vista de que los periodistas de aquel país enfrentan el reto de cubrir el conflicto armado, entre las guerrillas de izquierda, el Ejército y los paramilitares de ultraderecha, a lo que se suma la actividad del narcotráfico.
Mientras tanto, en Guatemala los trabajadores del periodismo siguen muy divididos con su individualismo a cuestas, que los torna más vulnerables ante los embates contra la libertad de prensa y la libre expresión del pensamiento.
Q- En vista de que no se me quita lo huraño, no asistí la noche del pasado jueves, al acto académico de la entrega del libro «El informante nativo», original del joven y prolífico autor Ronald Flores, impreso por F G Editores, bajo la tutela de Raúl Figueroa Sarti, quien sigue estimulando la publicación de obras literarias de diverso género.
La novela es la historia de un niño que, proveniente de lo más profundo de la selva lacandona, llega a la capital, para estudiar las instituciones, los procesos económicos y las relaciones sociales de la vida de sus ancestros. Pero a él y su familia se les dificulta adaptarse a la ciudad.
Q- Lamento la muerte de la periodista, poeta y declamadora María del Mar. Mi sentido pésame a sus hijos. Y repudio el crimen cometido contra el periodista Mario Rolando López, de Radio Sonora. Una víctima más de la violencia. Mis condolencias a su familia y compañeros de trabajo.