Cambio climático (I)


El cambio climático en nuestro planeta, único con vida en el universo conocido, será una prueba dura para la raza humana y podrí­a ser el inicio de la desaparición de ésta como especie. ¿Hasta dónde y hasta cuándo el ser humano pasará la estafeta genética como especie en el tiempo y en el espacio, si escupió para arriba?

Roberto Arias

Ahora se acepta de forma generalizada que las actividades de la humanidad están contribuyendo al calentamiento global del planeta, sobre todo por acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Las repercusiones de este fenómeno seguramente empeorarán en el futuro. Como ya he señalado, el cambio climático es una caracterí­stica natural de la Tierra. Pero antes sus efectos se podí­an asimilar, porque los ecosistemas ’emigraban’ desplazándose en latitud o altitud a medida que cambiaba el clima. Como ahora el ser humano se ha apropiado de gran parte del suelo, en muchos casos los ecosistemas naturales o seminaturales no tienen sitio alguno al que emigrar. Controlar el cambio de los ecosistemas puede ser para la humanidad el reto más importante durante el presente milenio. Será necesario encontrar soluciones a todas las escalas, desde la local hasta la mundial, incidiendo en todos los estratos sociales, desde la clase polí­tica, hasta los niños y estudiantes, promoviendo programas de educación ambiental en escuelas y centros educativos.

La protección de los ecosistemas naturales que quedan en parques nacionales y otras áreas protegidas es decisiva. Pero esto no evitará la influencia de factores como el cambio climático o la contaminación arrastrada por el aire y el agua. Además, la continua pérdida de terreno que experimentan las áreas naturales significa que probablemente exigirán una gestión más activa para mantener sus funciones ecológicas: control de especies exóticas, manipulación de los niveles de agua en los humedales, incendios periódicos controlados en hábitat forestales, entre otros. Esta clase de intervenciones son siempre peligrosas, pues aun se desconoce el funcionamiento de la mayor parte de los ecosistemas.

El control de la contaminación y de la emisión de gases de invernadero exigirá adoptar medidas a escala mundial; también requiere medidas coordinadas de este tipo la interrupción del deterioro de las pesquerí­as marinas por sobrepesca. En última instancia, la solución estriba en controlar el crecimiento de la población humana y en adoptar una postura mucho más restrictiva en cuanto al uso de recursos naturales y energí­a.

Esperemos que el próximo gobernante pueda abrir su mente e instruirse seria y formalmente sobre el tema ambiental, con la finalidad de que Guatemala pueda construir y fortalecer su capacidad de enfrentar los catastróficos efectos del cambio climático que se cernirán sobre los guatemaltecos en los próximos años, en virtud de que el saliente gobierno y sus compinches, en su voracidad, únicamente pensaron en el saqueo de los recursos naturales de la Nación, nunca en la Nación y menos en el presente y futuro de su población.

Por esa razón, votar por gente vinculada con quienes ahora detentan el poder, metidos con camuflaje en diferentes partidos polí­ticos, serí­a una crasa estupidez. ¡Razone su voto!