YO NO FUI DON JORGITO


De verdad es impresionante la atención que el mundo ha prestado a la visita que Mr. Bush hará a Latinoamérica e igualmente impresionante lo que aparenta ser una exagerada insistencia de Radio Escandinava con su especial atención a Guatemala. Así­ lo demostró nuevamente con su transmisión madrugadora de hoy jueves. «Estas recomendaciones que hoy hacemos los escandinavos», dijo el locutor, «podrí­an tomarse como bromas de mal gusto, pero, si se piensa a fondo, los chapines comprenderán que, en el fondo, tenemos razón».

Dr. Carlos Pérez Avendaño

«Cuando de niños, a la profesora que nos impartí­a clases, le llamábamos señorita, así­ fuera una joven soltera o una anciana viuda» nos contó el escandinavo, «y es así­ que era una muy común expresión entre los patojos cuando la maestra preguntaba quién habí­a sido el culpable de alguna travesura, yo no fui señorita. Habí­a también otra expresión: ? él me dijo señorita, cuando al patojo lo sorprendí­a la maestra en plena ejecutoria y el imberbe culpable trataba de reducir su culpabilidad y señalaba con el dedo a otro compañero».

«Dentro de dos dí­as el presidente Bush llegará a Guatemala y los chapines están pendientes de la actitud que asumirá su presidente Berger», dijo el escandinavo. «Mr. Bush llegará con la intención de reclamarle a d. í“scar la blandengue actitud de su gobierno en la lucha contra el narcotráfico. El lobo Bush asumirá una actitud prepotente, entreabrirá la boca para enseñarle los colmillos y si d. Conejo Caperuza se asusta, de repente d. Bush le grita. Ojalá no lo haga porque d. í“scar es cardí­aco», recomendó el locutor.

«Los guatemaltecos quisieran ver la fascies de su más famoso roedor ante las amenazas del lobo feroz», continuó la Radio. «Quisieran contemplar a su mandatario interrumpiéndole para decirle: un momento Sr. Presidente,? y, luego de logrado el silencio, exponerle el plan que el gobierno chapí­n ha elaborado para calificar a los paí­ses tecnológicamente desarrollados (?) y consumidores de droga».

«Los chapines habrán de admitirlo, abrigan cierto temor de que d. í“scar se deje regañar y que su respuesta sea pusilánime y que, recordando los años de cuando era niño, le diga a Mr. Bush: yo no fui don Jorge. Peor más aún, cuando tratando de excusarse y culpar a los malos consejos de Evo Morales le diga: es que él me dijo, d. Jorgito, afirmó con cierto sarcasmo el escandinavo.

«Ojalá los chapines puedan contemplar y admirar a su Presidente», continuó el locutor, «que sepan reclamar a Mr. Bush, y proponerle que acepte el plan elaborado por Paco Reyes para el problema de los espaldas mojados guatemaltecos, de que por cada libra de coca confiscada por el gobierno chapí­n, se le extienda permiso de trabajo a un migrante guatemalteco. Buena nota de Paco» dijo la Radio.

«Para celebrar con orgullo la valiente actitud de d. í“scar Presi», continuó Radio Escandinava, «durante el banquete que se le ofrezca al presidente Bush, la marimba deberá amenizar interpretando la canción «Amapola, lindí­sima Amapola», que la cante la diputada Anabella De León y que el primero en bailar sea Oscarí­n; a ver si se atreve a sacar a d. Laura Bush. Nosotros, escandinavos, recomendamos que el plato principal sea conejo a la boliviana con ensalada de pétalos rojos y hojas verdes cocaleras».

La Lila mi mujer me decí­a; ¿qué tal serí­a que para la despedida en el aeropuerto la Wendy le entregara a d. Laura un ramo de amapolas?