De verdad es impresionante la atención que el mundo ha prestado a la visita que Mr. Bush hará a Latinoamérica e igualmente impresionante lo que aparenta ser una exagerada insistencia de Radio Escandinava con su especial atención a Guatemala. Así lo demostró nuevamente con su transmisión madrugadora de hoy jueves. «Estas recomendaciones que hoy hacemos los escandinavos», dijo el locutor, «podrían tomarse como bromas de mal gusto, pero, si se piensa a fondo, los chapines comprenderán que, en el fondo, tenemos razón».
«Cuando de niños, a la profesora que nos impartía clases, le llamábamos señorita, así fuera una joven soltera o una anciana viuda» nos contó el escandinavo, «y es así que era una muy común expresión entre los patojos cuando la maestra preguntaba quién había sido el culpable de alguna travesura, yo no fui señorita. Había también otra expresión: ? él me dijo señorita, cuando al patojo lo sorprendía la maestra en plena ejecutoria y el imberbe culpable trataba de reducir su culpabilidad y señalaba con el dedo a otro compañero».
«Dentro de dos días el presidente Bush llegará a Guatemala y los chapines están pendientes de la actitud que asumirá su presidente Berger», dijo el escandinavo. «Mr. Bush llegará con la intención de reclamarle a d. í“scar la blandengue actitud de su gobierno en la lucha contra el narcotráfico. El lobo Bush asumirá una actitud prepotente, entreabrirá la boca para enseñarle los colmillos y si d. Conejo Caperuza se asusta, de repente d. Bush le grita. Ojalá no lo haga porque d. í“scar es cardíaco», recomendó el locutor.
«Los guatemaltecos quisieran ver la fascies de su más famoso roedor ante las amenazas del lobo feroz», continuó la Radio. «Quisieran contemplar a su mandatario interrumpiéndole para decirle: un momento Sr. Presidente,? y, luego de logrado el silencio, exponerle el plan que el gobierno chapín ha elaborado para calificar a los países tecnológicamente desarrollados (?) y consumidores de droga».
«Los chapines habrán de admitirlo, abrigan cierto temor de que d. í“scar se deje regañar y que su respuesta sea pusilánime y que, recordando los años de cuando era niño, le diga a Mr. Bush: yo no fui don Jorge. Peor más aún, cuando tratando de excusarse y culpar a los malos consejos de Evo Morales le diga: es que él me dijo, d. Jorgito, afirmó con cierto sarcasmo el escandinavo.
«Ojalá los chapines puedan contemplar y admirar a su Presidente», continuó el locutor, «que sepan reclamar a Mr. Bush, y proponerle que acepte el plan elaborado por Paco Reyes para el problema de los espaldas mojados guatemaltecos, de que por cada libra de coca confiscada por el gobierno chapín, se le extienda permiso de trabajo a un migrante guatemalteco. Buena nota de Paco» dijo la Radio.
«Para celebrar con orgullo la valiente actitud de d. í“scar Presi», continuó Radio Escandinava, «durante el banquete que se le ofrezca al presidente Bush, la marimba deberá amenizar interpretando la canción «Amapola, lindísima Amapola», que la cante la diputada Anabella De León y que el primero en bailar sea Oscarín; a ver si se atreve a sacar a d. Laura Bush. Nosotros, escandinavos, recomendamos que el plato principal sea conejo a la boliviana con ensalada de pétalos rojos y hojas verdes cocaleras».
La Lila mi mujer me decía; ¿qué tal sería que para la despedida en el aeropuerto la Wendy le entregara a d. Laura un ramo de amapolas?