Dos médicos tras el poder polí­tico y un mensaje de Arjona para Bush


La participación del doctor Rafael Espada como compañero de fórmula del ingeniero ílvaro Colom Caballeros, viene a revitalizar el proyecto de la UNE.

Mario Castejón

Rafael Espada un médico distinguido desde su paso por la Facultad de Medicina de la Universidad de San Carlos, luego reconocido Cirujano Cardiovascular de uno de los hospitales más afamados del mundo en Houston Texas, complementa el perfil electoral de ílvaro Colom con un toque de prestigio y seriedad. No se le conocí­a al colega Espada su vocación polí­tica hasta que el Gobierno actual echó mano de él y se lo sacó de la manga como un prestidigitador durante la reciente crisis del Ministerio de Salud. El incuestionable prestigio de Espada ante el cuerpo médico relajaba las tensiones y abrí­a las puertas al diálogo, no cualquier profesional alcanza el reconocimiento obtenido por Espada en un paí­s como Estados Unidos que capta lo mejor para tenerlo dentro de su élite cientí­fica.

Los médicos entre los llamados profesionales liberales poseen una formación más completa que los de otras profesiones: abogados, economistas, matemáticos, ingenieros, etc., es fácil darse cuenta con una simple mirada a los currí­culum que conforman los siete años de estudio de la medicina, de un conjunto de conocimientos que permiten llegar a ser un buen polí­tico o un hombre de Estado, a lo cual habrí­a que agregar un hecho: los médicos por naturaleza, en esa lucha contra la enfermedad y la muerte tienden a llegar a fondo y encontrar solución a los problemas.

Otro médico de reconocida trayectoria cí­vica, con un recorrido polí­tico intachable tras su paso por el Tribunal Supremo Electoral, por la Municipalidad capitalina, por la Vicepresidencia de la República, además de una campaña original para la alcaldí­a y su reciente actitud como Director de Presidios, es el doctor Alejandro Giammattei Falla. Salta a la arena polí­tica con su vigor caracterí­stico recordando por momentos a Franklin Roosevelt que caminando con ayuda de muletas llegó a ser cuatro veces electo Presidente de los Estados Unidos de América, uno de los grandes Estadistas de la Historia.

Para ser justo la presencia de Rafael Espada sin duda refuerza las posibilidades de ílvaro Colom, pero éste ya habí­a tenido un importante ascenso en los últimos dos meses llegando a un 43 por ciento de intención de voto. En el caso de Alejandro Giammattei, le hizo el favor a la Gana después del retiro de Eduardo González Castillo y hoy es la única carta que le abre al partido oficial buenas expectativas. Sin haber hecho campaña en el interior tiene ya un cinco por ciento de intención de voto lo cual hace predecir que podrí­a estar en la segunda vuelta electoral.

Pasando a otro tema, cuando vengo a la ciudad paso cerca de la casa de la familia de Ricardo Arjona, ese gran guatemalteco. Hace unas noches me detuve a dejar un saludo, no por haber ganado Ricardo un premio Grammy, que es un mérito, sino por ser el hombre sensible que le canta al amor, a la alegrí­a y al dolor. Su protesta musical «El Mojado» es suficiente para dar a conocer las penalidades de los inmigrantes al cruzar el Rí­o Grande.

Mi compañero de andanzas por las selvas de Izabal me cuenta que atravesó México y llegó a Matamoros en la frontera norte. Como un mojado más, cruzó cuatro veces al otro lado del Rí­o Grande y fue regresado otras tantas por la Patrulla Fronteriza. Al quinto intento no lo devolvieron, lo internaron en El Corralón, un centro carcelario cercano a Brownsville, Texas, la tierra del señor Bush y después de tres meses fue devuelto a Guatemala; su nombre es Vidal Marí­n, se sabe casi de memoria la canción de Arjona que en partes dice así­:

«Dijo adiós con una mueca disfrazadas de sonrisa, le suplicó a su Dios crucificado en la repisa el resguardo de los suyos y penetró en la frontera como pudo», «El mojado -el indocumentado- tiene ganas de secarse. El mojado está mojado por las lágrimas que evoca la nostalgia.

El suplicio de un papel lo ha convertido en fugitivo y no es de aquí­ porque su nombre no aparece en los archivos, ni es de allá porque se fue.

Si la luna, suave se desliza por cualquier cornisa sin permiso alguno, por qué el mojado precisa comprobar con visas que no es de Neptuno. Si la visa universal se extiende el dí­a que nacemos y caduca con la muerte, por qué te persigue mojado si el Cónsul de los Cielos ya te dio permiso».

Don í“scar Berger deberí­a regalarle una copia del CD al presidente Bush en su visita a Guatemala, con cualquier vendedor callejero de esos que la Policí­a está persiguiendo se puede comprar por diez quetzales.