Irrespeto a la ley


Crí­ticas de alto voltaje recibió el presidente Berger. Dos dedos de frente bastan para considerar sus declaraciones en el occidente, como una clara propaganda en beneficio del partido oficial. Esto significa aquí­ y en la Cochinchina el evidente irrespeto a la ley.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

En meses recientes, mayormente al inicio del 2007, las baterí­as gubernamentales apuntan a subirse los bonos ante el electorado mediante un despliegue publicitario enorme. Buscan, quién no va a entenderlo, la continuidad administrativa, así­ de sencillo, pero son actividades ilí­citas.

Cuando menos la ciudadaní­a lo esperaba, el Tribunal Supremo Electoral envió al mandatario un apercibimiento puntual, en el sentido que recomienda al jefe del Ejecutivo abstenerse de hacer precisamente campaña electoral, a resultas del accionar allá en esos departamentos occidentales.

Si analistas del acontecer cotidiano en tal campo proceloso que se vincula obviamente con todo el ejercicio electoral, en reiteradas oportunidades objetan la mano suave del TSE, ahora vieron las cosas distintas. En efecto, según las palabras populares, se pusieron las pilas.

Asimismo la población confí­a aunque en poca monta que el tiempo restante para los comicios generales se exhiba ese civismo, generado por los partidos contendientes. En particular, hacemos y subrayamos deseos en cuanto el fiel cumplimiento de la ley, venga de donde venga, por igual.

¿Será ello mucho pedir? ¿Alguna vez habrá moderación de los actores? Es preciso retomar el camino en forma por demás correcto y conveniente, en aras de la incipiente democracia que tanto alcanza sonoridad, empero nada en dos platos. Hora es ya de ofrecer otra imagen ante propios y extraños.

Muchas expectativas existen desde tiempo atrás, justo a partir de la campaña prematura que calificó estos vaivenes con la hora adelantada. El ejemplo debe ser proveniente desde el Presidente de la República hasta el electorado en general, pasando por muchas partes y sitios en la mira.