Este año como el anterior, se anunció el cambio de la hora a nivel nacional, no de La Hora, sino del tiempo para encender y apagar, especialmente, el alumbrado eléctrico, en busca, se dice, del ahorro de: combustible; también hoy como el año pasado, han surgido las voces de protesta por tal medida, y al respecto se manifiestan dudas de si en realidad se logra tal ahorro.
Las voces de protesta es porque los alumnos, y en especial los de primaria, han de levantarse más temprano, y aparte del frío que hace en esta temporada, tienen que salir a la calle en la oscuridad, lo cual es un peligro, especialmente para las mamás que van con dos niños o más.
Toda la actividad ciudadana empieza una hora antes, menos el reloj biológico que no consume búnker. Para levantarse más temprano hay que acostarse más temprano, pero con la televisión y la serie de oficios domésticos no se puede, así las personas se acuestan más tarde y se levantan más temprano sin dormir las horas necesarias para reponer las energías gastadas durante el día, y por lo tanto no rinden igual en el trabajo.
Aquí ya se ha vuelto costumbre implementar sistemas copiados de los países grandes, sin recabar si se adaptan o no a nuestro modus vivendi, que es totalmente diferente. En ocasiones anteriores he expresado que estas modalidades deben sujetarse a un análisis previo para que surtan los efectos deseados.
GORITA: Le pregunta un amigo a otro que con este lío de los bancos en dónde va a depositar su dinero, y él le contesta: «En el BC.» Y el otro: pero si acaba de quebrar. No, dice aquel: «BC, bajo el colchón».