La semaforización capitalina es obra del ex alcalde Berger, mediante contrato con la empresa Tradeco, mexicana. No dejó sincronizado el sistema, tampoco hizo honor a su compromiso, como sucede aquí en tantas cosas, verdadero paraíso de gente sin escrúpulos, responsabilidad y cumplimiento.
jddrojas@yahoo.com
Cuánto tiempo transcurrido y sin embargo la empresa de marras quedó tan tranquila, pese a llevarse buena suma de dinero equivalente a los impuestos del vecindario. Nada ni nadie, entendemos, movió un solo dedo con miras a ejecutar a Tradeco que dejó defectuosos muchos semáforos.
En concreto, los mismos dejan bastante qué desear, sobre todo en el Centro Histórico, justo donde deberían mostrar un funcionamiento de primera. A excepción de los instalados en la 11 y 12 avenidas, zona 1, el resto de calles del sector andan descontrolados dichos aparatos.
Las vías en mención, desde la 1ª. calle hasta su par la 21, causan un desbarajuste al enorme parque vehicular que circula en éstas, viéndose obligados los conductores a perder la paciencia. Cuando uno está en rojo el subsiguiente marca luz verde, ajeno a una secuencia natural.
De tal suerte que no alcanzan a llegar a tiempo de continuar la otra cuadra o manzana que nuevamente está en rojo. Por lo tanto, lejos de viabilizar mediante tiempo determinado el cambio de luces dichos semáforos, torna la circulación en un auténtico congestionamiento a toda hora.
Analistas del problema coinciden en hacer responsable a los aludidos aparatos de aquellas atrancazones y no atribuidas exclusivamente al parque vehicular desaforado existente de un tiempo para acá en la ciudad capital. Y personalmente me sumo al señalamiento anterior y doy testimonio como hijo de vecino.
A estas alturas, a pesar del tiempo transcurrido, vemos con preocupación que existe «un silencio heroico» en torno al problema, nadie dice nada al respecto. No pasa de las reacciones hepáticas de conductores de vehículos en general, mientras las autoridades se hacen los sordos y ciegos.