Sonriente, como en todas las fotos tras las que esconde la traidora venta de nuestros recursos a transnacionales y la «salpicadura» a quienes como él y su grupo se han encargado de enriquecerse a costillas de la miseria de su pueblo, el presidente í“scar Berger, aparece con el Embajador de los Estados Unidos de América, firmando un convenio que por diez años, tendrá a 7,000 especialistas estadounidenses, en territorio nacional, so pretexto del «desarrollo en áreas protegidas» (¿no que son protegidas?), los que sumados a los mil soldados en la región occidental de San Marcos, nos hace pensar en que la «sugerencia» del presidente colombiano Uribe, de que nuestro país debería incorporarse al Plan Colombia, está en marcha.
Es necesario que la población, que la Universidad y las fuerzas populares conozcan y denuncien el MNS200 y las repercusiones negativas que tendrá para nuestro país. El MNS200 dedica especial atención al acceso estadounidense a los minerales estratégicos de los países subdesarrollados, y concluye que la reducción del crecimiento demográfico de los estados tercermundistas ricos en minerales (y biodiversidad añado), hará más políticamente más seguro el acceso a esos recursos».
Ya hemos visto cómo los intereses de la camarilla, Berger, Arzú, Stein (con careta de izquierda) etc. se han ido encargando de pronunciar el saqueo de nuestros recursos naturales a favor de transnacionales con quienes se han ligado «bajo de agua». Con mucha razón, el citado memorando añade el peligro de que gobernantes nacionalistas tengan la descabellada idea de expropiar las empresas que leoninamente, con el apoyo de traidores como los citados y la camarilla de serviles empleados de ese ente mal denominado Congreso de la República, han entregado por una miseria.
En el descaro propio de ese fenómeno al que la naturaleza le dotó de pérfida inteligencia con nombre de ser humano Henry Kissinger, advierte que «debemos cuidarnos de que nuestras actividades no den a los países menos desarrollados la apariencia de ser una política de los países industrializados contra los menos desarrollados». La perversidad de este otro energúmeno con «olor a azufre», llega al punto de preguntarse si podría «considerarse a los alimentos un instrumento del poder nacional», lo que nos hace inmediatamente pensar en la crisis que están viviendo los hermanos mexicanos ante la desmedida alza en el precio del alimento base de su población.
Y aquí en nuestra Guatemala ¿Qué voz se levanta en contra de las imperiales órdenes de este presidente sinvergí¼enza y desnaturalizado? ¿Serán los generales diputados, quienes se supone juraron servir al país, quienes levanten su voz nacionalista? ¿O callarán vergonzosamente, nuevamente plegados a las órdenes de quien desde la casona de la avenida La Reforma, se encarga de repetir las que recibe de Washington?
Mientras nuestra población ve disminuidas cada día las posibilidades de una vida decorosa, este pobre personaje, electo como su presidente, desgraciadamente por los mismos guatemaltecos, que creyeron ilusamente que «con la GANA ganaríamos todos». Mientras más entregan al país, más empobrecido y desprotegido se encuentra nuestro pueblo, para quien siempre se responde a sus necesidades que, no hay fondos», sí los hay para aquellos proyectos, como la ampliación del aeropuerto internacional, el que los recibiera, aun cuando en los hospitales no hay medicina para los pacientes. ¡Desgraciados aquellos que nacidos en esta tierra le vuelven la espalda y sustentan su maldita riqueza en la miseria de su pueblo!
Nos han ido vendiendo la «soberanía limitada». Han ido preparando a nuestra juventud para que acepte, sin darse cuenta, la cada vez mayor dependencia de nuestro país a los dictados de aquellos que soñaron con hacer de su país un imperio y que al fracasar en él, ven en los pequeños países como el nuestro, la posibilidad de saquearlos hasta la médula. ¡Gocen de sus millones mal habidos, traidores Presidente y diputados, que la historia, a la que no le dan ningún valor, los señalará a ustedes y a sus familias con ese infamante apelativo!