Justos por pecadores. Si los técnicos estiman un 30 por ciento de pecadores y un 70 por ciento de justos entre la población económicamente activa, ¿cómo puede ser posible que unos y otros paguen igual e incluso los segundos abonen por los primeros y hasta más que ellos, a final de cuentas? Es que así es el sistema, usté. Entonces, ¿de qué vale ser justo si a uno lo van tratar como a vil pecador? ¿Cómo o en qué se diferencia, de forma infalible, un justo de un pecador? ¿Hay un control sobre los pecadores a manera de que sean ellos quienes paguen, como sería lo ecuánime? ¿Acaso existen intereses creados para que, a la postre, pecadores y justos sean confundidos, mezclados y enredados unos con otros? ¿Por qué el justo ha de pagar lo que adeuda el pecador, en ese juego diabólico de socializar o nacionalizar las deudas y privatizar las ganancias? Si somos más los justos ?y discúlpeseme por incluirme en ellos?, ¿Por qué hemos de ser subalternos y dominados por los pecadores, que se llevan siempre la mejor tajada y la mejor mazorca, tienen la sartén por el mango, se comen los elotes y también el pato, e incluso son quienes rompen los platos rotos, valga la? ¿No dan ganas de convertirse en pecador, aunque no sea de forma profesional sino cuando el arca abierta así lo demande, sólo por apremiante necesidad?
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La cabeza de Gí¼ili. Durante los últimos tres o cuatro gobiernos, varias cabezas fueron pedidas, solicitadas o reclamadas, sobre todo las de ministros de Estado, habiéndose entregado apenas dos o tres de ellas, no sin reservas, pero ninguna se compara a la demanda que tiene hoy en día, todavía, la cabeza de Gí¼ili Zapata, el reputado Superintendente de Bancos, una cabeza ya fuera de serie, exigida por tirios y troyanos, montescos y capuletos, mayas e ibéricos, gí¼elfos y gibelinos, liberales y conservadores, letrados y analfabetos, católicos y protestantes, homos y heteros, chiítas y sunitas, demócratas y republicanos, etcétera. Aunque, bien vista, sin apasionamientos, la cabeza de Gí¼ili no tiene nada de especial, ninguna particularidad o característica peculiar, sino más bien parece una cabeza común y corriente si bien nadie sabe lo que guarda en su interior (de haberlo), datos, información, memoria, detalles interesantes, en fin, que casi nunca se aprecian o son apreciables fuera de ella, en la mayoría de los casos. Ahora bien, con tanta gente de lo más heterogénea que requiere la cabeza de Gí¼ili, en caso de que las autoridades por fin la entreguen, la cosa no puede ser así nomás, al estilo de los románticos tiempos de la revolucionaria guillotina francesa (por cierto, ¿y la ilustre cabeza de María Antonieta?), sino que procedería una sesuda repartición, lo más equitativa posible, siempre que al final el histórico episodio no degenere en actos de barbarie, no más.
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«SALE» de alcancía y colchón. En razón de que ya tengo varios en uso, vendo amplio colchón y bonita alcancía, nuevos, o sea sin usar, que me sobraron y no tengo espacio donde colocarlos. El colchón es a rayas azules y amarillas, de buena lona, relleno con la mejor lana del altiplano, para cama semimatrimonial, más o menos. La alcancía, para variar, es un enorme tecolote cejudo, de excelente loza vidriada, marrón y negro, con amplia ranura para todo tamaño de monedas. Tanto alcancía como colchón son hoy en día insustituibles para aquellas personas a quienes les cuesta ganarse el pisto, a base de sudor y lágrimas, pero quieren tener un pequeño capital seguro y confiable para su vejez, la enfermedad o cualquier imprevisto que surja en el arduo camino del pobre pero honrado. (Interesados, localizarme en mi página gí¼ev.)
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Animal político. En la sentencia de mi maestro Aristóteles, «el hombre es un animal político», hay un cincuenta por ciento de certeza, porque muchos hacen de la política una animalada, otros son más animales que políticos (predomina en ellos el animal sobre el político), algunos animalizan la política, y los menos politizan al animal que son y que ciertamente somos todos. ¿Cómo despojar de tanta animalada a la política y hacerla más humana, pero no demasiado humana?