El tema del cambio de hora se ha convertido en centro de muchas conversaciones, sobre todo de padres de familia que se preguntan si vale la pena que sus hijos tengan que ir a las paradas de los buses escolares cuando todavía está totalmente oscuro y si el ahorro lo justifica. Por ello ayer, cuando iba en mi auto y escuché el Ministro de Energía y Minas en Radio Sonora hablando del asunto, me quedé escuchando las respuestas que daba tanto a Luis Pellecer como al público que en forma unánime llamó para repudiar la propuesta.
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El ministro Luis Ortiz defendió a capa y espada la necesidad de cambiar la hora en el verano, sobre la base del ahorro para el país en compra de petróleo y porque, según él, eso nos permite mantener nuestras diferencias horarias con países como Estados Unidos, México y los de Europa, con los que mantenemos intercambio comercial más o menos intenso.
Pero al irlo escuchando me impresionó su arrogante ignorancia y la forma en que miente al referirse a hechos concretos. En primer lugar, dijo que en los años ochenta los periódicos publicaban como si fueran las ofertas semanales, las programaciones de los cortes de energía que tendría el país como resultado del déficit en la oferta. Pensé que Luis Pellecer le iba a corregir, explicando al ignorante funcionario que los cortes de energía fueron en tiempos de Serrano y que ese Presidente ejerció su cargo en los años noventa y no en los años ochenta. Sin embargo, ni el entrevistador ni ninguno de los que llamaron para poner de pinto y colorado al Ministro repararon en la falsa afirmación que con aire doctoral hizo el funcionario en su esfuerzo por defender el cambio de hora.
Luego una radioescucha dijo que ya otros gobiernos habían intentado en el pasado realizar el cambio de hora y que, tras haberlo hecho, dejaron sin efecto la medida porque se dieron cuenta que en el trópico no funciona. Nuevamente Ortiz planteó su defensa sobre un hecho absurdamente inexacto que se quedó sin rectificación. Dijo él que los anteriores experimentos de cambio de hora no funcionaron porque «fueron aplicados en otra época del año y no en el verano cuando los días son más largos». Yo no sé dónde habrá vivido este funcionario que no sabe cuándo fueron los apagones que provocaron contratos onerosos que su cartera tiene que administrar, pero todas las veces anteriores que se cambió la hora en el país fue en verano y nunca hemos tenido un gobierno tan imbécil como para hacerlo al revés de todo el mundo.
Lo que me preocupa es que como en el Gobierno existe un alto nivel de desconocimiento de los hechos y de la historia, se dejen llevar por la falsa verborrea de un funcionario ignorante que tiene el tupé de afirmar las cosas como si tuviera absoluto dominio de los temas. Si los argumentos utilizados para justificar el cambio de hora son manipulados como lo hace el Ministro con estos argumentos, aliviados estamos porque en el Gobierno no habrá quien pueda contradecirlo si es evidente que el común denominador es esa especie de cultura fresa que tienen nuestros actuales gobernantes que no conocen la historia ni los hechos pero ni por el forro.
Las mentiras del ministro, producto seguramente más de su ignorancia manifiesta, sirven para poner en tela de duda todo el argumento falaz que hace sobre el ahorro que para el país significa el cambio de hora. Lo que quedó claro ayer es que no hubo ni una llamada apoyando la medida y que el funcionario, haciendo gala del recurso de los necios, despreció toda crítica y se mantuvo en que este macho es mi mula.