De la Asociación de Amigos de lo Ajeno.
Por este medio, la gloriosa Asociación de Amigos de lo Ajeno (ASAMAJ), con personería jurídica, desea aclarar que a pesar de que su seno acoge a millares de asociados (¿quién no es en determinado caso amigo íntimo o eventual de lo ajeno, aun cuando no pueda hablarse de correspondencia en el sentimiento?), por no decir millones, en sus archivos, o sea de manera oficial, no necesariamente aparecen personajes ligados a organismos que comercian con dinero, lo aceptan en depósito y lo prestan con intereses, mejor conocidos como banqueros, aunque sí figuran variedad de empresarios, cómo no; pero sucede que la ASAMAJ, con el tiempo, se ha convertido en mucho más que una mera asociación diferenciada, hasta constituirse en una manera colectiva de ser, en una idiosincrasia nacional. A estas alturas, la Asociación de Amigos de lo Ajeno reconoce que ha sido rebasada con creces por toda la población económicamente activa del país de la eterna, pues dos de cada tres habitantes, incluidos niños recién destetados, ya demuestran una inclinación innata por amistarse o hacer migas con todo lo ajeno, llegando a encariñarse a extremos francamente peligrosos, como puede comprobarse todos los días y por todos lados. Los técnicos de la ASAMAJ advierten que «amigo», en este contexto, debe entenderse como ambicioso, codicioso, interesado y hasta envidioso de lo ajeno, por lo que el sentimiento jamás puede ser recíproco, en el sentido de que lo ajeno sienta lo mismo por el falso amigo. Y también debe tomarse nota de que lo ajeno no es sólo dinero y bienes materiales, sino que también puede incluir a la mujer ajena, mis queridos amigos.
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Brújula perdida. Fuentes oficiales que pidieron reserva de sus nombres aseguran que el gobierno ganoso, así en secreto, ha formado varias comisiones del más alto nivel (sic), empeñadas en la ardua tarea de buscar y sobre todo encontrar la brújula, ya que este instrumento de gran precisión se le perdió a la actual administración en el lapso de un año o año y medio, pero hasta ahora, pasados ya mil cien días, es que notaron tan escandalosa pérdida, sobre todo porque ya no saben cómo o con qué orientarse en esta selva nubosa ni en dónde queda el Norte magnético. Según parece, la brújula perdida por el actual gobierno era común y corriente, de las antiguas, sin ninguna característica o dispositivo especial, pero reconocen que desde su carencia es que perdieron el rumbo (si es que alguna vez lo tuvieron), la nave anda a la deriva y el despeñadero está cada vez más cercano. ¿Alguien, con fines inconfesables, se robó la brújula del gobierno, fue escondida en recóndito lugar o se procedió a destruirla en acto de indescriptible barbarie por los enemigos del régimen? Por el momento un espeso misterio rodea y circunvala la desaparición de la mentada brújula, pero las mencionadas comisiones ad hoc esperan encontrarla antes del próximo catorce a las catorce (enero 2008) sin que el pueblo honrado y trabajador se dé cuenta, digamos.
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Petate electorero. El mentado Uaio Biatoro del Castillo ya ni gracia tiene, de veras. ¿Cómo se atreve a enviarme un petate (de repuesto) con ciertas siglas y determinado símbolo precisamente en este año electorero, sabiendo que soy fundador, ideólogo y actual Secretario General de Abstencionistas Anónimos? Vos Uaio, ¿qué te pasa? ¿Acaso creés que un pinche petate ?hecho en mi lindo Tejutla, eso sí? hará desviarme del camino político recto y correcto?
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El cadáver de mi suicidio. Suele suceder que a uno se le antoja un título, nada más, sólo el título de algo, una posible historia, un cuento, un relato cualquiera, porque le parece ocurrente, nunca antes oído o leído, pero luego no encuentra cómo llenar el posible espacio que otorgue significación y mayor contenido a la frase primaria, que llegó de improviso y se instaló como en busca de una probable interpretación y desarrollo (en el campo de la ficción, por supuesto).