Freno a los malos usos de la tecnologí­a


En medio de todo este mar de porquerí­a que ha resultado del escándalo provocado por la quiebra de otro banco y la evidencia de que para ser asaltador no hace falta ponerse un pañuelo en la cara ni empuñar una pistola o un cuchillo, es alentador que el Ministerio de Gobernación informe que tiene ya datos precisos del origen de la campaña negra cibernética que se viene realizando para provocar más inestabilidad en el sistema financiero nacional, puesto que ello demuestra que existe la capacidad en el paí­s de llegar a detectar el origen de esas oleadas de porquerí­a que inundan el espacio cibernético y que se prestan para cualquier tipo de patrañas.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Siempre he sido de los que defienden el derecho a la privacidad de las comunicaciones y considero impropio, además de ilegal y violador de garantí­as individuales, el sistema de escuchas de conversaciones o de intercepción de las comunicaciones. Pero creo que ello se aplica a quienes actúan dentro de la ley y para quienes están ejerciendo un legí­timo derecho de expresarse sin que nadie tenga que estarse metiendo de shute en lo que no le importa. Cuando la comunicación se usa con fines delictivos, es necesario que las autoridades puedan actuar para determinar el origen de lo que puede convertirse en una verdadera ola incontenible de maledicencia.

En el caso de los bancos se sabe que la campaña iniciada hace algún tiempo contra el banco G T Continental tení­a la finalidad manifiesta de provocar una estampida de los clientes del banco. Hoy recibí­ un correo que dice: «La necesidad alimenta la corrupción. 

La inconsciencia de algunos guatemaltecos es tan vana que ahora resulta que con tal de ganar un dinero extra se vale atropellar a cualquier persona o entidad como lo fue el caso de las mentiras en contra del Banco G T Continental. Resulta que a finales del mes de noviembre, se me acercó un hombre y me ofreció dinero para que hiciera correr el rumor de la supuesta quiebra del G T, y, descaradamente me dijo, que como aparentaba ser una mujer distinguida la gente me iba a creer con facilidad.

 Por supuesto que no acepté y cuando lo cuestioné decidió retirarse sin decir más. Esta es la actitud de un mal guatemalteco sin conciencia, que solamente aporta desaliento a nuestra sociedad necesitada de estabilidad. Ciertamente la crisis económica nos afecta a todos, pero no es motivo suficiente para caer en malas actitudes.

 Lamentablemente, la corrupción está en todas las esferas del paí­s, pero por favor les pido calma y aliento para salir adelante. Con atropellos y actitudes erróneas solamente alimentamos el caos, con ética seguramente saldremos adelante. Porque nuestra Guatemala se merece lo mejor de nosotros. Ana Marí­a Albino albinoanamaria@gmail.com A-1 692790″

Esa acción delictiva pasó sin consecuencias para nadie y es, en parte, causa del problema que ahora vivimos por la crisis de confianza. Si en ese momento se hubiera investigado a fondo el origen de las campañas, como lo pidieron al Ministerio Público las autoridades del banco afectado aportando algunos elementos para el inicio de la pesquisa, seguramente que hoy estarí­amos mejor y pocos serí­an los que se prestarí­an a ese asqueroso reenví­o de mensajes que se evidencian falsos por el anónimo, pero cuyo efecto muchos usuarios de Internet contribuyen a multiplicar al mandarlo a todos los que aparecen en sus listas de correos.

La situación que vivimos es crí­tica y obliga a que se tomen medidas radicales. Controlar el espacio cibernético se ha convertido en una necesidad por el abuso que de ello se ha hecho. Ya dirán muchos que el Estado no debe meter su cuchara en ese asunto, pero cuando el mal es general, no queda otro remedio que actuar.