Después de un largo receso y de permanecer en Petén viendo y viviendo las realidades que hoy le agobian, estamos de nuevo en este intento por proteger y sacar adelante lo poco que va quedando, de un departamento cuya vocación era el turismo y la arqueología.
La tristeza me embarga jamás pensé que se llegaría a los extremos que ahora campean libremente en Petén el narcotráfico, contrabando de madera y de ganado vacuno, son el pan de cada día; además de la dilapidación de los fondos de los contribuyentes al haber construido un sin fin de drenajes que por su falta de poner en uso, están taponados y habrá que invertir de nuevo en su puesta en marcha: el caso más patético FLORES la cabecera departamental, producto de una donación y construido por una firma internacional, ahora con un siníin de aguas negras a flor de tierra y olores nauseabundos en su rededor.
Cabeceras municipales como San Luis, Dolores, Poptún, Santa Ana, La Libertad, y otro sinfín de cabeceras padeciendo el mismo mal. ¡Cómo podemos pregonar turismo si la competencia con la limpieza deja mucho que desear!
La realidad hace patente que o se cambian las leyes de operación dando y colocando alcaldes polifacéticos en las alcaldías municipales o el destrozo será cada vez más y mayor.
Los consejos de desarrollo deben de partir de las necesidades mostradas por los alcaldes capaces de manejar las necesidades y no por gobernadores nombrados por el gobernante de turno, que carecen de representación popular; me incluyo pues por desgracia acepte llevar a cabo dicha función durante el periodo de Serrano. Aunque nunca se llegó a los extremos ahora existentes.
DESPERTAR es la única realidad que podría salvarnos y producir trabajo y riqueza entre más y más pobladores del área, ya no fomentar el contrabando de piezas arqueológicas para fortalecer museos privados y conservar al máximo la riqueza del legado maya para esta y futuras generaciones.
El día que se pierda el miedo y se actué de acuerdo a la necesidad colectiva y no al bien personal, estaremos dando los pasos necesarios para ver la luz de un nuevo amanecer, ya es suficiente de grupos que deseosos de recuperar lo que han invertido, no encuentran forma, aparte de la económica de hacer el bien colectivo.