Polémica por fijación del valor del salario mí­nimo


Previo a que Berger abandone la silla presidencial debe otorgar el incremento al salario mí­nimo, el que para ser consecuente con la realidad no deberí­a de ser menor al diez por ciento estima Pinzón; de no ser así­, la administración de ílvaro Colom, quien fue elegido por los segmentos más pobres del paí­s, debe corregir el vací­o que se cree en el tema, asegura.

El sector empresarial se opone a incrementar el salario mí­nimo; sindicalistas solicitan un aumento del 50 por ciento

Elmer Telon
etelon@lahora.com.gt

Falta de consenso entre las comisiones negociadoras del sector empresarial y sindical quienes tratan el tema de incremento al salario mí­nimo, dejarí­a en manos del presidente de la república, í“scar Berger, determinar aumento.

Según el ministro de Trabajo, Rodolfo Colmenares, de no lograrse un acuerdo en el tema salarial entre las comisiones mediadoras, el mandatario podrí­a hacer uso de su potestad de incrementarlo a través de un acuerdo gubernativo. Berger ha hecho uso de este recurso en los dos últimos años otorgando un incremento al salario mí­nimo de cinco por ciento en cada ocasión.

Los í­ndices de inflación y de pobreza así­ como el precio que registra la canasta básica serí­an las variables utilizadas por el Organismo Ejecutivo para medir el porcentaje de aumento que se concretarí­a a partir del uno de enero entrante.

La propuesta del sector empresarial y sindical se encuentra en poder de las juntas paritarias, quienes tienen lo que resta de noviembre y diciembre para encontrar consensos, dijo el ministro. Los sindicalistas han insistido en un incremento del 50 por ciento al salario actual, el cual es de Q44.58 por jornada ordinaria en actividades agrí­colas y Q45.82 para las no agrí­colas.

Guido Ricci, de la Comisión Paritaria No Agrí­cola del Comité Coordinador de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF), considera que es necesario mejorar el nivel de ingresos de los trabajadores pero no a través de incrementos por decreto.

La propuesta del empresariado es regularizar los salarios a través de productividad y competitividad, ya que los incrementos impuestos no redundan en ningún beneficio, sino por el contrario propician el cierre de empresas, aumentando así­ la tasa de desempleo, y contribuyen al crecimiento del comercio informal.

Según Orlando Blanco, del Centro Internacional para la Investigación de Derechos Humanos (CIIDH), en Guatemala no se está preparado para incorporar salarios parciales o por productividad; el argumento, asegura, es utilizado por los empresarios para evadir su responsabilidad con los trabajadores.

José Pinzón, secretario de la Central General de Trabajadores de Guatemala (CGTG), se manifestó al respecto argumentando que la postura asumida por la clase empresarial no representa mayores cambios, dado que de forma histórica han mantenido una actitud de rechazo a cualquier reivindicación salarial.

El sindicalista apunta que debe revisarse la estadí­stica macroeconómica del paí­s, la cual registra tiempo de bonanza en los últimos dos años, dato que según él evidencia una actitud de egoí­smo y concentración de riqueza de parte de los empresarios al no acceder a un incremento que compense el alto costo de la vida.

Inflación justifica aumento

Blanco estima que los í­ndices de inflación registrados este año (seis por ciento según versión oficial, nueve por ciento según CIIDH) han incidido en la capacidad adquisitiva de la población, principalmente la más pobre, quienes han sido golpeados el último semestre por el incremento en los precios de productos de la canasta básica, los que a su vez han sido afectados por el incremento del precio de los combustibles en el mercado internacional.

De acuerdo con el activista los guatemaltecos han sufrido una degradación en su nivel de vida, por lo que el aumento al salario debe ser considerado de urgencia nacional.

El informe de índice de Precios al Consumidor del Instituto Nacional de Estadí­stica (INE) da cuenta que para octubre la canasta básica alimentaria se situaba en Q1,633.75, mientras que la canasta básica vital se registra en Q2,981.30, ambas por arriba del salario.

José Pinzón, secretario de la CGTG, argumentó que la postura asumida por la clase empresarial no representa mayores cambios, dado que de forma histórica han mantenido una actitud de rechazo a cualquier reivindicación salarial.