CON EL PRESUPUESTO HAREMOS DOS O TRES VECES


í“scar Figueroa, director del Instituto Programático de la Unidad Nacional de la Esperanza, explicó los principales puntos de los proyectos del próximo gobierno de ílvaro Colom.

«No hay que inventar el agua azucarada, lo que se necesita es voluntad polí­tica»

Redacción Kátin
visionelectoral@akatin.com

El doctor í“scar Figueroa, director del Instituto Programático de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), en entrevista exclusiva con Visión Electoral, analizó los aspectos principales del programa del futuro gobierno. Figueroa destacó que el Plan de Gobierno de la Esperanza ?como le llaman en el partido? «se construyó desde abajo», con un fuerte acento en lo local y afirmó que, en base a la definición socialdemócrata de la UNE, buscarán «un equilibrio entre el Estado y el mercado en función del ser humano». Según Figueroa habrá ocho ejes centrales en la acción del gobierno de ílvaro Colom: 1) Desarrollo social, 2) Desarrollo económico, 3) Estado de derecho, 4) Estado democrático, 5) Relaciones Exteriores, 6) Desarrollo Municipal, 7) Polí­tica Legislativa y 8) Gestión de Riesgo. Figueroa sintetizó de la siguiente manera los objetivos económicos del futuro gobierno: «un crecimiento económico de 6.4 por ciento, bajar la inflación al 3 por ciento, el déficit fiscal dejarlo en el 1 por ciento y generar 703 mil empleos». También aclaró que las mesas de diálogo que impulsarán para el Pacto Social, esta vez, serán vinculantes.

¿Cuáles son los puntos fundamentales que la UNE desea ver cumplidos al finalizar su mandato dentro de cuatro años?

Nosotros nos comprometimos con indicadores. Si hablamos en la economí­a, buscamos por lo menos un crecimiento económico de 6.4 por ciento, bajar la inflación al 3 por ciento, el déficit fiscal dejarlo en el 1 por ciento, generar 703 mil empleos.

¿De dónde saldrán los recursos para todos los proyectos que se tienen planificados?

Primero, es necesario reordenar el sistema de inversión pública y las instituciones del Estado. Hay muchas organizaciones sociales que trabajan en el paí­s, pero muchos de sus proyectos se encuentran concentrados en un mismo territorio, haciendo las mismas tareas. Hay duplicidad de esfuerzos. El Estado debe ordenar la inversión. En algunos casos no es que falten los recursos, sino falta de orden. Hay mucho dinero que viene de afuera y que no pasa por el Estado, pero por lo menos, debe tener un monitoreo real. Buscamos unir esfuerzos con la comunidad internacional para saber dónde se debe trabajar. Con el presupuesto haremos dos o tres veces más de lo que se ha hecho.

El ingeniero ílvaro Colom, una vez electo habló de 147 proyectos para implementarlos en los primeros 100 dí­as de gobierno. Explí­quenos de qué se tratan.

Hablamos de 147 proyectos que ya están en camino, arrancaremos con proyectos productivos, generando fuentes de trabajo a nivel rural, porque la presión de la gente por abandonar el campo es increí­ble, pero es porque no les llegan los satisfactores. Nuestro principal enfoque es con el área de salud, educación y la seguridad, que es la número uno. También empezaremos con los programas de vivienda.

¿Cuánto dinero se necesita para estas primeras acciones?

Alrededor de 147 millones de dólares.

«Apuesta a lo local»

Pasemos a una perspectiva más general ¿Cuáles son las caracterí­sticas principales del plan de Gobierno de la UNE?

La caracterí­stica más importante que tiene el Plan de Gobierno de la UNE es que se construyó con la gente. Fue todo un proceso. A veces, cuando hablamos del Plan de Gobierno, no nos creen que llevemos más de seis años trabajando sobre esto. Empezamos desde el año 2000 con el ingeniero ílvaro Colom y un grupo de profesionales, para luego salir a nivel nacional. Es una construcción que va desde abajo hacia arriba y empezamos estableciendo un proceso de diálogo que llamamos «Mesas de Diálogo y Acuerdo», discutiendo con las comunidades, con la gente del área local, su problemática, para luego derivar en cinco ejes de trabajo. En todo el proceso identificamos 64 problemas en Guatemala que se repetí­an de una u otra forma en todo el paí­s.

Hablando de metodologí­a, ¿cómo se construyó el Plan de Gobierno de la UNE?

A través de las Mesas de Diálogo y Acuerdo, al final hicimos 400 mesas a lo largo y ancho del paí­s, reunidos con profesionales conocedores de la problemática local. Una caracterí­stica de nuestro plan, es que lo primero que hicimos fue salir a localizar profesionales y gente de los lugares que conocieran la caracterí­stica del lugar; y desde ahí­ generar las visiones locales. Nosotros concebimos un plan que debe partir desde lo local, porque querí­amos construir una propuesta que saliera de la gente y de ahí­ llevarlo al análisis para marcar hacia dónde queremos llevar a Guatemala. Toda la construcción, si la vemos a grandes rasgos, es un consenso nacional que hoy se concreta en nuestras grandes polí­ticas, que son ocho.

Ocho ejes y una visión socialdemócrata

¿Cuáles son los ocho ejes temáticos sobre los que se construye el Plan de Gobierno de la UNE?

La educación, la salud, la seguridad, la vivienda? Cuando vemos ese entorno, nos pusimos a pensar dónde irí­an esos grandes temas que debieran ser polí­ticas de Estado. Nuestro Plan de Gobierno está planificado para 24 años, es un cambio generacional. Es cierto que sólo estaremos durante cuatro años, pero queremos establecer el norte para que rememos todos. Tenemos una polí­tica de desarrollo social que enmarca grandes temas; otra polí­tica de desarrollo económico, una polí­tica de Estado de derecho y otra de Estado democrático, también una de relaciones exteriores, otra de desarrollo municipal, y una más sobre la polí­tica legislativa. Recordemos también que la tormenta Stan desnudó completamente que no tenemos un plan de gestión de riesgo, por lo que creamos para este tema, una polí­tica especí­fica. Cada polí­tica dice, en base a sus objetivos, lo que se tiene que hacer. Nosotros partimos de un marco conceptual en donde está establecida la visión de nación que tenemos. Partimos integrando equipos, gente que se mueve alrededor del tema, pero pensando quiénes son los sujetos de la polí­tica. Estamos hablando de los adultos mayores, la mujer, la niñez, la juventud, los pueblos indí­genas y la interculturalidad que gira alrededor de este sistema. Así­, para cada polí­tica, se piensa en función de cada sector para alcanzar el desarrollo social.

Lo que subyace en el fondo de una propuesta polí­tica, es el modelo de Estado que se promueve. ¿Cómo concibe la UNE ?que se define como socialdemócrata? el Estado guatemalteco que busca impulsar?

Hablamos de un Estado que incluya a todos. Lo que buscamos es una armonización de la sociedad. La ideologí­a permite tomar el papel para saber hacia dónde debemos dirigir al Estado y cómo vemos al mercado. Nosotros buscamos un equilibrio entre el Estado y el mercado, en función del ser humano, no como objeto de desarrollo, sino como sujeto de desarrollo, esto a través de los postulados de la socialdemocracia, pero a la guatemalteca. Al analizar la pluriculturalidad que tenemos, debemos entender que todo el mundo tiene derecho al desarrollo, y lo que tenemos que buscar es, por lo menos, llegar a esos satisfactores mí­nimos vitales como punto de partida. Cuando hablamos de nuestro plan, desde la terminologí­a socialdemócrata, debemos centrarnos en el desarrollo humano.

Ustedes han hecho un énfasis muy grande en la necesidad del desarrollo rural integral. ¿Qué acciones y estrategias impulsarán en esa área?

Es abrirle todos los espacios de participación a la gente para que se manifieste. La misma discusión del plan, la abrimos, con la participación de todos los sectores, y si se analiza, nuestra primera concepción, es que todo el mundo hable. El problema en Guatemala es que la gente en el área rural es sumisa y necesitamos que la gente se desahogue, porque lastimosamente estamos bajo la opresión. Sin embargo, a través de las mesas, como abrimos toda la discusión a toda la población empezamos a romper la exclusión. El desarrollo rural integral, es darle a las instituciones del Estado, la responsabilidad que tienen. Guatemala tiene una riqueza muy grande, pero no la llevamos al área rural. Desarrollo rural integral es incluir a la gente y llevarles toda la infraestructura básica, todos los elementos. Nosotros no tenemos que inventar el agua azucarada, lo que se necesita es voluntad polí­tica para que realmente el área rural se transforme.

Tierra, diálogo y pacto social

Sí­ pero esa transformación que está pendiente en Guatemala, implica tocar intereses de grupos muy poderosos, que se han negado a perder sus privilegios. ¿Qué se realizará concretamente en lo referente al desarrollo rural y cómo se responderá a la reivindicación histórica de los pueblos indí­genas sobre la tierra, por ejemplo?

Hemos analizado muchos elementos. Lo primero que vamos a hacer es un diálogo nacional, un pacto social. El primer pacto que deseamos hacer es el pacto de gobernabilidad. Llamamos a todos los secretarios generales de todos los partidos para ponernos de acuerdo en varios temas, y primero hablamos sobre los temas principales de la agenda de nación. Planteamos un acuerdo de gobernabilidad. La agenda de nación queremos que sea una unidad nacional, fortalecer los partidos polí­ticos y la agenda legislativa. Claro que vamos a llamar a un Pacto Fiscal, pero luego de ponernos de acuerdo sobre el paí­s que queremos. En el Pacto Social saldrá el tema de la tierra.

¿Qué diferencia habrí­a, entre esta convocatoria de un Pacto Social de unidad nacional, y los ejercicios de concertación y diálogo que se han impulsado durante los últimos gobiernos y que no han dado los resultados esperados?

El problema que se ha dado en Guatemala es que, cuando se abren los diálogos, se hace desde arriba y aquí­ es al revés. El proceso que hicimos es empezar el diálogo desde abajo. Muchas veces este ejercicio no tiene resultados porque nos sentamos arriba a discutir, no estamos dando participación en el área local. Nosotros queremos arrancar los diálogos desde lo local y luego subir a todos los niveles. Los consensos abajo tienen validez, si se utiliza el municipio como base de planificación.

¿Y los acuerdos a los que se llegue, serán vinculantes?

Nuestra agenda legislativa es presentar las conclusiones de los logros en los diálogos.

¿Es decir que son vinculantes?

Totalmente. Es como el gran tema del Parlacen, en donde se debe trabajar para que sus decisiones sean vinculantes.

¿Y la representatividad de quienes participan?

Ese es el otro tema. El problema que se ha dado en los diálogos es que participan algunos que no representan a nadie. Por eso, es que hay que trabajar en lo local, donde empieza la representatividad. Es un ejercicio que nos va a dar muchos frutos. En cuatro años no es posible solucionar los problemas de Guatemala, pero sí­ creemos en que esta visión de 24 años de transformar a la sociedad guatemalteca, es un proceso. Cuando hablamos de la desnutrición crónica y empezamos a ver que van y vienen programas, pero no avanzamos porque no vamos a los puntos rojos. Nosotros no vamos a decir que hay que quitar el vaso de leche, nosotros tenemos todo estructurado para garantizar la alimentación escolar. Debemos ir realmente a las causas que provocan los males.

«Nosotros buscamos un equilibrio entre el Estado y el mercado en función del ser humano, no como objeto de desarrollo, sino como sujeto de desarrollo»

«El problema en Guatemala es que la gente en el área rural es sumisa y necesitamos que la gente se desahogue, porque lastimosamente estamos bajo la opresión»