Guatemala se encuentra en el triángulo de países centroamericanos cuyos gobiernos ejecutan las políticas de «mano dura» para contener la violencia contra las pandillas.
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Lo anterior fue recientemente manifestado por la Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil (CCPVJ), quienes calificaron como «ineficientes y contraproducentes» las políticas de mano dura utilizadas por los gobiernos de Guatemala, El Salvador y Honduras.
La analista en temas de seguridad, Iduvina Hernández, de Seguridad en Democracia (SEDEM), refirió que la mano dura «resulta ser un fracaso total para cualquier gobierno y Estado que intenta utilizarla, porque no resuelve el problema de fondo en el marco de un estado de derecho».
La entrevistada manifestó que hablar de mano dura preventiva, es una contradicción, y añadió que sobre ese tema se deben contemplar aspectos como desarrollo, acceso a la educación y acceso al trabajo para un crecimiento sano.
En poco menos de dos meses, Guatemala cambiará de autoridades de gobierno, por lo que la analista opinó que ílvaro Colom, debe revisar en profundidad las políticas de seguridad e invertir en el sistema «Enfocarse en el ámbito represivo y en la prevención desde la perspectiva de inversión social», subrayó.
Uno de los informes del Centro de Estudios de Guatemala (CEG) refiere que en los últimos años, se ha pasado de una violencia política de Estado a una violencia social y que es el Estado uno de los responsables del crecimiento de dicho fenómeno.