Faltan 16 días para la segunda vuelta de elecciones presidenciables, en tanto, analistas opinan que las propuestas de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y el Partido Patriota (PP) no proponen soluciones viables a los problemas del país.
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Así, Carmen Aída Ibarra, representante de la Fundación Myrna Mack (FMM), indica que los insultos y señalamientos entre los presidenciables de los partidos políticos, lejos de promover un proceso democrático pervierten la política y hacen que ésta sea percibida como sinónimo de engaño, aprovechamiento y manipulación.
En el análisis presentado por la FMM se señala que las agrupaciones políticas han evitado abordar el tema de las estructuras criminales que operan cercanas a su entorno, de tal forma que no se demuestra qué acciones tomarán para combatir el influjo de los grupos de la delincuencia organizada, así también omiten de sus planes de gobierno la forma en la que resolverán las deficiencias en la salud, educación y alimentación, entre otras.
«Preocupa sobremanera que los candidatos finalistas, ílvaro Colom y Otto Pérez Molina, no hayan concretado estrategias y planteamientos susceptibles de ser considerados verdaderas opciones para el desafío que tenemos pendiente…», cita el análisis.
Finalmente, el comunicado de la FMM refiere que la campaña, que ha estado plagada de elementos negativos como la violencia, penetración criminal, estrategias de mercado y gastos millonarios desmesurados, pone en tela de juicio la actividad electoral.
En lo que respecta a Colom, muchas de sus propuestas son abstractas, y otras puntuales en extremo. Por ejemplo, en los temas de promoción del desarrollo y combate de la pobreza no hay concreción, de suerte que, tras escuchar sus discursos y propaganda, solo queda la idea general de que promete un futuro mejor en esos ámbitos. En el caso de la seguridad, se observa una lista de temas y acciones, pero no de estrategias o propuestas integrales. A pesar de que su campaña para la primera vuelta de votaciones fue sumamente vaga, las ofertas calaron en el ánimo de conglomerados rurales, campesinos.
Críticas a Patriota
Otto Pérez Molina ha construido una imagen de líder en la lucha contra la delincuencia, aprovechando que amplios conglomerados sociales sitúan a la violencia y la criminalidad a la cabeza de sus preocupaciones. El candidato del PP convirtió el clamor ciudadano por la seguridad en el centro de su campaña, recurriendo al mensaje de la mano dura en un país donde hay un vasto apoyo al linchamiento, la limpieza social y las soluciones radicales contra los delincuentes. Esto sedujo con especial énfasis a residentes de la ciudad capital, de la región central y otras áreas urbanas, donde se siente con mayor crudeza el embate criminal.