Los partidos políticos invirtieron 689 millones 275 mil 904 quetzales en gastos de campaña, sobrepasando el techo presupuestario establecido por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
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La información fue presentada esta mañana por el Mirador Electoral, institución que realizó un estudio sobre la inversión que realizaran las catorece agrupaciones políticas durante el período del 1 de enero de 2006 hasta el 1 de mayo de 2007.
José Dávila, director general del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (Incep), indicó que el exceso en el gasto de los partidos se puede comprobar con los resultados de la investigación, que se realizó monitoreando los medios de comunicación y medios publicitarios en todo el país.
«Realizamos un análisis de los precios que se cobran por vallas, anuncios en radio, periódicos, televisión y todas las formas de publicidad que utilizaron los partidos políticos para poder determinar los gastos en que incurrieron», explicó Dávila.
Patriota gastan más
El Partido Patriota, dirigido por el general retirado Otto Pérez Molina, encabeza el listado, habiendo invertido 143.6 millones de quetzales, cifra que incluye gastos de publicidad, logística, y personal, así como los gastos de la precampaña.
En la segunda posición del listado se encuentra la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), que postula ílvaro Colom a la presidencia, con un gasto total de 131.4 millones de quetzales; en el tercer escaño se encuentra la Gran alianza Nacional (Gana) 102.7 millones de quetzales.
Dentro del análisis realizado por el Mirador Electoral, Dávila destacó que la Alianza Nueva Nación debió invertir en su campaña 42.3 millones de quetzales, de tal forma que cada voto recibido representó una inversión de 2 mil 155 quetzales.
Critican actitud
El Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) criticó la actitud del TSE, asegurando que su trabajo de fiscalización fue deficiente, hecho que se evidencia al comparar las cifras que reportaron los partidos políticos en el que se declaró un gasto menor de lo real.
En el comunicado publicado por el GAM, se indica que el TSE da la sensación de ser un «ente inoperante» ante tal situación, señalando la falta de interés por parte del ente fiscalizador para investigar y analizar los informes.